El Ateneu Sant Pacià empieza un nuevo curso

El Dr. Xavier Morlans encuentra las “rendijas en el yo impermeable a Dios” durante su lección inaugural

El Ateneu Universitari Sant Pacià inicia su curso. Un hecho que ha llenado el aula magna hasta arriba. Todos vestidos de gala para la ocasión, con una entrada solemne por parte de los protagonistas y un tono musical llevado a cabo por la Capella Sacra de Catalunya ha dado inicio a una inauguración que ha tenido un moderador y anfitrión de honor, el arzobispo de Barcelona el cardenal Juan José Omella.

Se ha dado las palabras del Dr. Miquel Ramón Fuentes, secretario general del AUSP que ha hecho memoria de todos los méritos conseguidos el año anterior. “Cuántas cosas se han hecho este año,  ¡y parece que no se trabaja!” ha hecho broma el cardenal Omella antes de pasar la palabra al rector del Ateneu Universitari Sant Pacià el Dr. Armand Puig.

“Cuando yo entré en el Seminario Conciliar de Barcelona, todos luchábamos por ser significativos dentro del mundo universitario. Ahora nos han reconocido en la licenciatura de Historia, Arqueología y Artes Cristianas, para entrar dentro del cuerpo público de profesores de secundaria, en unos estudios no públicos, sino de la Iglesia” ha explicado el rector Armand Puig.

Las tres facultades del Ateneu

La primera que encontramos es la Facultad de Teología, que celebra su quincuagésimo aniversario y es la madre de las otras dos facultades. Hace treinta años se creó la Facultad de Filosofía. Por último encontramos la Facultad Antoni Gaudí que tiene un futuro muy brillante con una característica particular; 50 docentes de los 78 que trabajan, no son eclesiásticos.

Cuatro principios para guiar los estudios eclesiásticos

Según ha explicado el Dr. Armand Puig hay cuatro principios de la Iglesia que han denominado las tres áreas en las cuales se basa el Ateneu Sant Pacià.

La Iglesia ha recibido la misión de confesar, celebrar, expresar y vivir la fe en Jesucristo muerto y resucitado

La primera es la confesión de la fe; la proclamación creyente que se plasma en el Símbolo de la Fe y que se fundamenta en la revelación o Palabra de Dios. Después hay la celebración de la fe, la plegaria y la alabanza que la Iglesia lleva a cabo como comunidad de fe y de amor.

La expresión de la fe, que consiste en la plasmación sensible; auditiva y visual, de las realizaciones de la naturaleza artística que dan forma a la belleza como camino hacia la verdad. Para terminar, la última área es la vida en la fe; la manifestación del amor de Dios en el corazón de los creyentes.

Estos cuatro principios conforman las tres grandes áreas del Ateneu Sant Pacià. El pensamiento teológico, la liturgia y el diálogo.

Rendijas en el yo impermeable a Dios

Por qué en 1500 de la sociedad occidental era imposible no creer en Dios mientras que en el 2000 esto es, incluso, inevitable?

Con esta pregunta, el profesor de la Facultad de Teología el Dr. Xavier Morlans, ha empezado su lección inaugural por este nuevo curso 2018 / 2019 del Ateneu Universitari Sant Pacià.

Como encontrar las rendijas: Parte 1

La primera parte es el diagnóstico de Charles Taylor que explica la importancia de los imaginarios colectivos o sociales como atmósfera de donde nacen las ideas claras y distintas. A partir de aquí Taylor clasifica en tres los tipos de secularización; la secularización como retirada de la Iglesia, poder que manda de la sociedad; la secularización como eliminación de las referencias de Dios y por último la secularización como desaparición de Dios en el imaginario social.

Por el Dr. Morlans: “la revelación de Dios en Jesucristo y en la Iglesia supone un acto de confianza en una cadena de testigos que denominamos tradición”. Por el profesor, una de las preguntas que hay que hacerse es: “realmente el yo posmoderno es absolutamente impermeable, o en realidad tiene algunas fisuras o rendijas respecto a la alteridad y la trascendencia?”

Como encontrar las rendijas: Parte 2

Durante la lección, el Dr. Xavier Morlans ha destacado cuatro rendijas que podrían hacer que nuestro yo llegara a esta trascendencia.

Práctica de la generación

El punto de partida para encontrar esta fisura es el elaborado proceso afectivo de la vida humana que trae al surgimiento del sujeto a través de la cura amorosa. Un proceso que normalmente es el amor de los padres hacia los hijos. La cultura moderna ha hecho ver el hombre como aquel ser activo, libre, independiente, racional, autónomo; pero la descripción afectiva de nacer es muy contraria, se contempla al hijo absolutamente pasivo, incapaz, dependiente y totalmente en manos del otro. Esto denota, como dice el Dr. Morlans, que: “no venimos de nosotros mismos, somos constitutivamente hijos e hijas”.

La excedencia de los afectos

El humano es afectivo

El ser es amoroso antes de ser razonable y no puede ser razonable antes de que amoroso. Los vínculos filiales están orientados en la nupcialidad, la inclusión, el compartir. Este hecho es una puerta abierta hacia la trascendencia.

La confianza

La fe es la palabra que sirve para describir esta dimensión constitutiva del humano. La fe es aquella ausencia de seguridad. La madre es un claro ejemplo de la confianza, de la humanidad que provoca esta rendija en el yo para encontrar a Dios y que nos acerca hacia el saber y la verdad.

Vector de los vínculos 

Las prácticas sociales están basadas en forma de vínculos y no se pueden concebir sin ellos. Libertad desconectada vínculos es el denominador del proyecto de la modernidad. Libertad autorreferencial no es una finalidad sino una condición necesaria para construir buenos vínculos.

Como encontrar las rendijas: Parte 3

La tercera y última parte de la lección del profesor Xavier Morlans explica la relación entre la naturaleza y la gracia o revelación. “El cristianismo es mucho más que una doctrina sobre Dios, mucho más que una moral a favor del bien. Es una propuesta, una cristificación libre y querida de la persona, del mundo y de la humanidad”.

Lo ha explicado Morlans que ha dado tres propuestas para encontrar estas rendijas: la primera es la vivencia a base de tener un hijo y cuidarlo; la segunda es la de reconocer que la persona humana no está en condiciones de alcanzar ni el principio ni el final de su existencia; para acabar, establecer una relación efectiva y afectiva con Dios para proponer este libre encuentro con Jesucristo.

El nuevo curso

Empieza el nuevo curso con ilusión y nuevos retos que hay que ir logrando durante el año para ir creciente como personas y en la fe. Por eso, el cardenal Omella ha dado ánimos a todos los presentes para encarar un nuevo curso donde “no tener miedo de encontrar el diálogo que es el contraste del momento actual y nos empuja a encontrar caminos de esperanza que guíen nuestra sociedad”.

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