Apunte histórico

Barcelona existe como obispado almenos desde el siglo IV, pero como arzobispado desde el año 1964, gracias al papa Pablo VI, según la bula «Læto animo». Era un arzobispado exento, sin diócesis sufragáneas y directamente sujeto a la Sede apostólica. Mantenía, sin embargo, una estrecha unión con los demás obispados catalanes que formaban la denominada provincia eclesiástica Tarraconense.

No obstante, el papa Juan Pablo II, el 15 de junio de 2004 (bula «Ad totius dominici»), erigió la provincia eclesiástica de Barcelona y elevó la sede de Barcelona a Iglesia metropolitana. «La provincia así creada incluye la sede metropolitana del mismo nombre y también las diócesis sufragáneas de Terrassa y de Sant Feliu de Llobregat.»

La historia primitiva de la sede de Barcelona es muy antigua. Existen indicios de vida cristiana desde el siglo III. Se puede constatar la presencia evangelizadora del seglar sant Cugat, que fue martir durante la persecución de Diocleciano (304), y la tradición local abastece noticias fidedignas de otros mártires, como santa Eulàlia de Barcelona. Del obispo sant Sever, de sant Medir, de santa Juliana y de santa Semproniana no tenemos testimonios históricos fidedignos a pesar de que existe una tradición popular pluricentenaria.

El primer obispo de la antigua Barcino conocido documentalmente es Prætextatus que asistió al concilio de Sardica en el año 343. Veinte años más tarde ocupó la sede de Barcelona el célebre Paciano (360-390), ilustre escritor y santo. En las postrimerías del siglo IV fue obispo Lampi (393-400), que confirió la ordenación sacerdotal a san Paulino de Nola. Pertenece a esta época paleocristiana la basílica dedicada a la Santa Cruz, que será la titular, y posteriormente, desde el 890, también será titular santa Eulalia. Se han sucedido en el episcopologio, desde el citado Prætextatus hasta el actual arzobispo metropolitano Card. Juan José Omella ciento veinticinco obispos.

Las demarcaciones geográficas de las tres diócesis (la metropolitana Barcelona, Terrassa y Sant Feliu de Llobregat) están incluidas en la antigua de Barcelona, sin alterar los límites de las demás diócesis catalanas. Las bulas papales de las constituciones de las tres diócesis mencionadas que forman la provincia eclesiástica de Barcelona responden a la última división de arciiprestazgos de la antigua diócesis de Barcelona. Es decir, en concreto, la diócesis de Terrassa tiene los antiguos arciiprestazgos de Montcada, Sant Cugat-Les Planes, Terrassa, Rubí, Sabadell Centre, Sabadell Nord, Sabadell Sud, Granollers, Puiggraciós, Mollet, Montbui y Montseny (al cual se había unido anteriormente el arciprestazgo de Cardedeu-Llinars).

La diócesis de Sant Feliu de Llobregat está constituida por los arciprestazgos de la antigua diócesis de Barcelona del Prat de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Vicenç dels Horts, Montserrat, Garraf, Vilafranca del Penedès, Anoia y Piera-Capellades.

El arzobispado actual de Barcelona está formado por los arciprestazgos siguientes: Catedral, Rambles-Poble Sec, Sant Josep Oriol, Puríssima Concepció, Sagrada Família, Poblenou, Provençals, Sant Martí, Sant Andreu, Trinitat-Roquetes, Vilapicina, Horta, Guinardó, Vall d’Hebron, Gràcia, Sant Gervasi, Sarrià, la Torrassa-Collblanc, Cornellà de Llobregat, L’Hospitalet de Llobregat, Sants-la Marina (anteriormente Sants-Can Tunis) y también Gramenet, Badalona Nord, Badalona Sud, La Cisa y Mataró.

El número de habitantes, parroquias y sacerdotes diocesanos son los siguientes respectivamente: Barcelona (metropolitana): 2.670.596 habitantes, 212 parroquias y 376 sacerdotes; Terrassa: 1.254.311, 120 y 110; Sant Feliu de Llobregat: 1.007.904, 121 y 99.

Las catedrales son las siguientes: metropolitana: Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona; Terrassa: Santo Espíritu, y Sant Feliu de Llobregat: San Lorenzo.

El arzobispo metropolitano de Barcelona es el cardenal Juan José Omella Omella; el obispo de Terrassa, Mons. Josep Àngel Saiz Meneses, y el de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Agustí Cortés Soriano.