11 DE JUNIO

San Bernabé, apóstol

«Es, ciertamente, admirable el hecho de que Dios hiciera llover maná para los padres y los alimentara cada día con esa comida celestial… Considera, pues, ahora qué es más excelente, si ese pan de ángeles o la carne de Cristo, que es el cuerpo de vida. Aquel maná caía del cielo, éste está por encima del cielo; aquél se corrompía si se guardaba para el día siguiente, éste no sólo es ajeno a la corrupción, sino que comunica la incorrupción a todos los que lo comen con reverencia… Los dones que tú posees son mucho más excelentes, porque la luz es más que la sombra, la realidad más que la figura, el Cuerpo del Creador más que el maná del cielo» (San Ambrosio, Sobre los Misterios 43,47-49).

 

► HISTORIA DE LA FIESTA

 

  • Siglo XI: Movimiento teológico y popular de afirmación de la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, como respuesta a la doctrina de Berengario de Tours (1000-1088).
  • 1246/7: El obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, celebra por primera vez la fiesta en su diócesis. Otros obispos, le imitarán.
  • 1317: El papa Juan XXII restaura la fiesta para toda la Iglesia y establece la procesión pública, general y solemne.
  • 1318: Ya tenemos noticias de que la fiesta se celebra en el obispado de Vic.
  • 1320: La procesión ya se celebra en Barcelona (¡ya hace 700!). Los gigantes y bestias abrirán el camino procesional como huyendo de la presencia del Santísimo. Más adelante, en otros lugares (la Garriga, Sitges, Arbúcies) adornarán las calles con grandes alfombras de flores y harán enramadas (Sallent…) en los portales.
  • Siglo XV: Roma, por último, acepta la procesión, como acto litúrgico.
  • 1970: En el Misal de Pablo VI la fiesta se llama “del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo”, asumiendo así también la memoria de la “Sangre de Cristo” que se celebraba el 1 de julio, nacida en Valencia gracias a la devoción al Santo Cáliz, y extendida a la Iglesia Universal por Pío IX en 1849.

 

 

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

 

1. Memoria de san Bernabé, apóstol, hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Formó parte de los primeros creyentes en Jerusalén, predicó el Evangelio en Antioquía e introdujo entre los hermanos en recién convertido Saúl de Tarso. Con él realizó un primer viaje por Asia para anunciar la Palabra de Dios, participó después en el Concilio de Jerusalén y acabó sus días en la isla de Chipre, su patria, sin dejar de difundir el Evangelio (s. I).

2. San Máximo, obispo. Para defender la fe de Nicea fue desterrado por el emperador Constancio. Murió consumido por varias calamidades. En Nápoles, de la Campania (s. IV).

3. San Remberto, obispo de Hamburgo y Bremen, fiel discípulo y sucesor de san Óscar. Continuó su ministerio por tierras de Dinamarca y Suecia, y en tiempos de las incursiones de los normandos se preocupó de redimir a los cautivos. En Bremen, Sajonia (888).

4. Beato Bardón, obispo. Cuando era abad del monasterio de Hersfeld, fue elevado a la orden episcopal y trabajó con mucha solicitud pastoral para bien de su iglesia. En Magúncia, de Franconia, en Germania (1051).

5. Santa Alicia o Aleide, virgen, de la orden Cisterciense. A los veintidós años enfermó de lepra y se vio obligada a vivir como una reclusa. Hacia el final de su vida se vio privada de la vista, de modo que ni un solo miembro de su cuerpo gozaba de salud, excepto su lengua para cantar las alabanzas de Dios. En el monasterio de La Camabre, cerca de Bruselas, en Brabante (1250).

6. San Paris, presbítero de la orden Camaldulense. Fue director espiritual de religiosas durante setenta y siete años. Murió a la edad de ciento ocho años. En Treviso, en el territorio de Venecia (1267).

7. Beata Iolanda (Violante o Iolenta), abadesa. Cuando murió Boleslau el Piadoso, su esposo, abandonó todos los bienes temporales, y junto a su hijo, profesó como monja de la orden de Santa Clara. En Gniezno, Polonia (1298).

8. Beato Estenan Bandelli, presbítero de la orden de los Predicadores, egregio en la predicación y el sacramento de la confesión. En Saluzzo, de Piamonte (1450).

9. San Juan de Sahagún González de Castrillo, presbítero de la orden de Ermitaños de San Agustín. Con su santidad de vida y sus coloquios constantes, logró la concordia entre las facciones existentes entre los ciudadanos. En Salamanca (1479).

10. Santa Rosa Francisca María de los Dolores (María Rosa) Molas Vallvé, virgen. Convirtió a un grupo de piadosas mujeres en la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, para asistir a las personas aquejadas. En Tortosa (1876).

11. Santa Paula Frassinetti, virgen. En medio de grandes dificultades, fundó la Congregación de Hermanas de Santa Dorotea, para la formación cristiana de las jóvenes. Se distinguió por su fortaleza de ánimo, gran suavidad en su obra y energía para dirigir su Instituto. En Roma (1882).

12. Beata María Schininá, virgen. Escogió una vida sencilla y humilde, dedicada a curar a enfermos, abandonados y pobres e instituyó a las Hermanas del Sagrado Corazón, para prestar ayuda a todo tipo de miseria. En Ragusa, Sicilia (1910).

13. Beato Ignacio Maloyan, obispo de Mardin, en Armenia, y mártir durante el genocidio de los cristianos de aquella región por obra de los perseguidores de la fe. Por no haber querido abrazar otra religión, después de haber consagrado el pan para la refección espiritual de sus compañeros de cautiverio, fue fusilado junto a un ingente número de cristianos, ofreciendo su sangre para obtener el fruto de la paz. En el pequeño pueblo de Kara-Kenpru, cerca de Amida, en Turquía (1915).

Otros: advocaciones marianas, conmemoraciones de congregaciones religiosas, santos y beatos (tradición, costumario…).

► “Agua de junio temprana, grandes males subsana”.

► “Agua de junio temprana, grandes males subsana”.