Esperanza más allá de la historia humana

«Creo en la vida eterna»: así lo profesa nuestra fe y la esperanza cristiana encuentra en estas palabras una base fundamental. La esperanza, en efecto, «es la virtud teologal por la que aspiramos […] a la vida eterna como felicidad nuestra». El Concilio Ecuménico Vaticano II afirma: «Cuando […] faltan ese fundamento divino y esa […]

02 Jun, 2025
  1. «Creo en la vida eterna»: así lo profesa nuestra fe y la esperanza cristiana encuentra en estas palabras una base fundamental. La esperanza, en efecto, «es la virtud teologal por la que aspiramos […] a la vida eterna como felicidad nuestra». El Concilio Ecuménico Vaticano II afirma: «Cuando […] faltan ese fundamento divino y esa esperanza de la vida eterna, la dignidad humana sufre lesiones gravísimas —es lo que hoy con frecuencia sucede—, y los enigmas de la vida y de la muerte, de la culpa y del dolor, quedan sin solucionar, llevando no raramente al hombre a la desesperación». Nosotros, en cambio, en virtud de la esperanza en la que hemos sido salvados, mirando al tiempo que pasa, tenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirigen hacia un punto ciego o un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Señor de la gloria. Vivamos por tanto en la espera de su venida y en la esperanza de vivir para siempre en Él. Es con este espíritu que hacemos nuestra la ardiente invocación de los primeros cristianos, con la que termina la Sagrada Escritura: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20).

Papa Francisco, Spes non confundit. Bula de convocación del Jubileo Ordinario del año 2025, Roma 9 de mayo de 2024

La esperanza cristiana se mueve entre la historia y la eternidad, entre nuestro peregrinaje humano, en el que asumimos el protagonismo, aunque invocando la luz y la fuerza de Dios para conducir esta historia por los caminos de la justicia y de la paz, y la vida eterna, en la que Dios tiene todo el protagonismo al acogernos en ese Reino ya eterno y definitivo que sembró en el alma humana a través de Jesucristo y mantuvo vivo y expectante a través del Espíritu Santo.

Este movimiento entre hoy y siempre es más bien una relación dialéctica en la que un aspecto reclama la presencia y complementariedad del otro. Una tensión insuperable que nos obliga a mantenernos atentos a dos polos de atracción existencial. Vivimos responsablemente la historia, pero sabiéndonos llamados y orientados hacia la eternidad de Dios y en Dios. Vivimos en la esperanza de la vida eterna, que, aunque desconocida para nosotros, sabemos que nos es dada amorosamente por Dios, pero una esperanza que hay que encarnar en la dinámica histórica humana que anuncia, prepara e inicia la historia de la eternidad en Dios. De manera que no podemos decir que vivimos la esperanza cristiana si al mismo tiempo no estamos profundamente implicados en los avatares de nuestra historia humana. Pero no vivimos la esperanza cristiana si nos limitamos a una mirada temporal, entre el ayer, el hoy y el mañana de la historia, prescindiendo de la dimensión de eternidad que trasciende la historia y la lleva más allá, a la dimensión que, aunque nos es desconocida, nos es propia como promesa de Dios en Cristo animada en el fondo de nuestros corazones por el Espíritu.

Es por eso por lo que la esperanza cristiana nos aleja de la sensación de vacío, del temor a que todo sea un disparate o un tiempo perdido, porque todo, cada momento de nuestra existencia histórica, forma ya parte del tejido de la eternidad. Y nada, ni los más dolorosos desastres, ni los más disparatados desbarajustes de nuestro mundo, nos derrumbará, porque nos sabemos lanzados a una trascendencia, a un más allá que asume, sana y supera toda contingencia. Pero tampoco los éxitos más gratificantes, ni las victorias más grandiosas, ni las experiencias más hermosas nos deben ni pueden distraer de la fugacidad de todo ni de su semilla de plenitud que nos hace mirar confiados hacia un futuro de eternidad que está en Dios y es Dios mismo.

Vivir en la esperanza es, así, vivir seriamente nuestra cotidianidad y al mismo tiempo ansiar y atisbar un futuro trascendente que nos lleva a la plenitud del amor de Dios.

Dr. Antoni Nello Figa

Te interesará…

Síguenos

Facebook
L'esperança salva vides i l'Església de Barcelona t'escolta🌟Avui, amb motiu del Dia Internacional per a la Prevenció del Suïcidi, l'Església de Barcelona recorda que enguany la Pastoral de la Salut ha posat en marxa un programa de prevenció, detecció i abordatge de les conductes suïcides.🫂Un programa en col·laboració amb el @salut_cat de la @gencat. ...
View on Facebook (opens in a new tab)
3a edició del Tren Missioner – Domund 2026🚞🫂 Infants, joves i famílies són convidats a una jornada de fe, convivència i compromís missioner en el marc de la Jornada del DOMUND 2026.🔗 tinyurl.com/5bcbzajp ...
View on Facebook (opens in a new tab)
Avui, Nativitat de la Mare de Déu, celebren la seva festa moltes localitats que tenen advocacions de Mares de Déu trobades🌟 🎉La majoria celebren la festa el dia 8 de setembre, però algunes es passen a dates diferents, com Solsona, que és el dia 9 de setembre. ...
View on Facebook (opens in a new tab)
🎙️ Torna Ràdio Estel! Descobreix totes les novetats de la temporada 2026/27 amb les cares visibles que l'acompanyaran.🫂 El 7 de setembre arrenca la 32a temporada de l'emissora catòlica, amb un objectiu clar: consolidar la graella, reforçar els continguts religiosos i seguir arribant a nous públics. ...
View on Facebook (opens in a new tab)
⏳ Últims dies per apuntar-se a la 2a edició del Curs d'Orientador en Prevenció de Riscos Psicosocials a l'Església. El curs està destinat a tota la comunitat eclesial, en especial als laics que, d’una manera o altra, estan vinculats a una parròquia o realitat eclesial diocesana, a fi que puguin exercir com a Orientadors dins el seu àmbit diocesà.✍🏻 Més informació i matrícula a: www.iscreb.org/ca/formacio/linies-formatives/curs-dorientador-en-prevencio-de-riscos-psicosocials... ...
View on Facebook (opens in a new tab)
Vatican Media

Agenda

Evangelio del día

Hemos tocado y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado.

(Lc 7,31-35)