Fotografías: Catedral de Barcelona
La Catedral de Barcelona ha acogido este jueves 19 de marzo la última sesión de las Predicaciones Cuaresmales 2025, dentro del ciclo «Gaudí: un camino para la Cuaresma». Este año, las meditaciones se han centrado en la figura de Antoni Gaudí, con motivo del centenario de su muerte y de la inminente inauguración de la torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia.
En esta ocasión, el canónigo de la Catedral, Mn. Josep Ramon Pérez, que celebraba sus 50 años de ordenación sacerdotal, ha sustituido a Mn. Josep Maria Turull. En su predicación se ha centrado en el tema «La cruz de Jesucristo que nos salva», coincidiendo con su cincuenta aniversario de ordenación sacerdotal.
La cruz que ilumina Barcelona
Durante la predicación, Mn. Josep Ramon subrayó el profundo significado del templo gaudiniano como «templo expiatorio», un espacio para mirar al cielo y elevar el espíritu. «La cruz, situada en el centro de la torre, simboliza el árbol de la Vida y el amor de Cristo, extendido a todos los pueblos», explicaba.
Invitó especialmente a los fieles a alzar la mirada al cielo y contemplar la gran cruz que corona la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, ya visible tras la retirada de los andamios. En concreto, destacó cómo esta cruz «refleja la luz del sol durante el día y brilla por la noche, convirtiéndose en un faro espiritual sobre Barcelona». «Una luz que recuerda a todos que el amor de Cristo permanece siempre encendido», señalaba el predicador. «Mirar salva», dijo Mn. Pérez, citando el Evangelio, y recordó que «la cruz no es solo un elemento arquitectónico, sino un signo de luz y esperanza, visible en todo momento y accesible a todos los ciudadanos».
En este sentido, Mn. Pérez subrayó el carácter misionero de la cruz de Gaudí, cuyos brazos se orientan hacia los cuatro puntos cardinales. Tal como explicó, es un símbolo de que «el Evangelio no pertenece a un lugar ni a una cultura concreta, sino que es una luz que quiere alcanzar toda la tierra». Destacó también la representación del Agnus Dei en el interior de la cruz, rodeada de haces de luz, que recuerda que «Cristo entrega su vida por la salvación del mundo».
San José y la historia del templo
La predicación coincidió con la solemnidad de San José, custodio y protector de la Sagrada Familia, símbolo de humildad, obediencia y trabajo. Precisamente, la primera piedra del templo se colocó el 19 de marzo de 1882, promovida por la Asociación Espiritual de Devotos de San José, y la Basílica celebra anualmente la misa de San José como recuerdo de su papel de guía y protector.
50 años de sacerdocio
Asimismo, en este día de San José, el canónigo Mn. Josep Ramon Pérez celebraba sus 50 años de vida sacerdotal. Un aniversario que compartió con los fieles, recordando sus inicios y las alegrías vividas junto a quienes lo han acompañado. «El sacerdocio no es una carrera, sino una relación de amor: con Dios y con su pueblo», afirmó.
Participación del Gremio de Carpinteros
La celebración contó con la participación del Gremio de la Madera y el Mueble de Barcelona, para quienes San José es patrón, y que, una vez finalizada la celebración, repartieron los tradicionales panes de San José durante la visita al altar del santo, para venerarlo y rezar ante el protector de la Sagrada Familia.
El ciclo de Predicaciones Cuaresmales 2025 concluye así, destacando la centralidad de la cruz y el mensaje de esperanza y luz de Cristo, reflejado tanto en la obra de Gaudí como en la vida cotidiana de los fieles.