Hacernos dignos de paz

Lee el artículo de opinión del Lic. Lluís Agustí i Parrot

15 Jun, 2026
Església de Barcelona

¿Es posible la paz hoy? ¿Cómo podemos ser constructores de paz? ¿Qué puedo hacer yo por la paz?

¿Cómo puedo detener la guerra?

Son preguntas que se hace un compañero que vive en Siria, en la zona de Alepo, donde la población fue bombardeada y donde conviven un grupo de cristianos y musulmanes comprometidos en la ayuda a familias, ancianos, jóvenes e infancia, víctimas de la guerra. Allí, cada día, los voluntarios se encuentran con la experiencia de la violencia y con la necesidad de repartir un trozo de pan y de esperanza entre muchas bocas hambrientas.

Hoy nos hacemos muchas otras preguntas. Algunas, sin una respuesta inmediata, nacen de la impotencia de no poder ofrecer soluciones reales. Esta sencilla reflexión puede ayudarnos a mantener la esperanza y a sentirnos solidarios con un mundo global que, a tientas, busca la justicia y la paz en medio de fuerzas destructoras.

A lo largo de la historia de la Iglesia no han dejado de resonar llamadas constantes a construir la paz, a ser portadores de paz. Incluso, en algunos momentos de la historia, la comunidad cristiana ha caído en las trampas de la guerra. Y, en medio de violencias y contratiempos, siempre han resonado las palabras de Jesús: «La paz sea con vosotros. No tengáis miedo…». Es el saludo de Cristo resucitado.

La paz comienza por uno mismo cuando somos capaces de reconocer en el otro a un ser humano y no a un enemigo. Es un compromiso personal de amar y respetar al otro. Vivir en una actitud de paz interior es un desafío en medio de las tensiones que se generan en nuestro corazón. En el fondo de nosotros mismos se mueven fuerzas contradictorias que nos empujan a actuar de una determinada manera. Hay que estar atentos y pacificar nuestro interior.

En este sentido, la paz es un regalo, un don, que hay que desear, buscar y acoger. Como nos dice el Salmo 33: «Busca la paz, procura conseguirla».

Si nuestro corazón vive en paz, transmitiremos paz. Esto no quiere decir que no vivamos las tensiones de un día ordinario y que, en alguna ocasión, no salga la rabia y el odio que llevamos escondidos. Lejos de ser un mal para uno mismo, si sabemos aceptar estas reacciones oscuras y hacerlas conscientes, nos podrán ayudar a ser constructores de paz y arquitectos de puentes.

Un segundo desafío puede ser llevar la paz a nuestras relaciones cotidianas. Nos damos cuenta de que las personas nos agredimos fácilmente con palabras o con hechos: asesinatos, violencias, abusos, insultos… Vivir unas relaciones nuevas es un desafío constante: relaciones basadas en la escucha, el diálogo y el respeto.

El Sínodo sobre la sinodalidad nos plantea la «conversión de las relaciones». Nos es muy necesario pacificar nuestras relaciones, ver a quien tengo a mi lado en el metro, en el autobús, en mi casa, al vecino de la escalera, en el trabajo, como una persona que tiene una dignidad y que es digna de respeto.

En tercer lugar, la paz es un desafío mundial. Estamos en plena escalada armamentista, en una nueva carrera de armamentos. Las naciones más poderosas y los grupos de poder se enfrentan hasta llegar a la mutua destrucción. Las naciones se están armando. Y este proceso armamentista lo pagamos entre todos, en impuestos y en vidas humanas.

El papa León XIV nos pide una «paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Esta paz proviene de Dios, que nos ama a todos de manera incondicional». La paz mundial no puede fundamentarse en el miedo a quien tiene más armas para dominar con violencia y fuerza.

El camino de la paz es el diálogo. En un mundo polarizado, la Iglesia está llamada a construir puentes de diálogo: ser un instrumento de reconciliación, ofreciendo espacios de reconciliación; facilitar la acogida de formas diferentes de entender y ver la realidad; fomentar el diálogo y el encuentro entre las personas. Es necesario comprometerse en una cultura del diálogo y de la escucha.

Estamos viviendo en un mundo de mucha movilidad humana. Personas que tienen que marcharse de su país y dejar atrás su casa, su familia y, en muchos casos, su propio trabajo. Buscan otra realidad mejor. Quienes ya nos encontramos bien donde estamos y lo tenemos casi todo deberíamos mostrar una actitud de acogida.

Me parece que la acogida, la integración por parte de la persona migrante y la responsabilidad de los gobernantes, haciendo una buena gestión de los flujos migratorios, son tres actitudes que contribuirían a mejorar las posibles tensiones que surgen y a ayudar a construir un ambiente de paz, serenidad y convivencia.

Todos y todas estamos llamados a ser mensajeros de paz, profetas de buenas noticias y de esperanza en medio de una realidad social tan compleja y difícil de gestionar, donde las necesidades son tantas.

Que la reflexión sobre la paz que estamos haciendo en este curso nos ayude a ser personas dignas de la paz.

Que la PAZ de Cristo Resucitado nos acompañe.

Lic. Lluís Agustí i Parrot

Te interesará…

Síguenos

Facebook
Santa Úrsula i les santes verges😇Santa Úrsula i les santes verges Santa Úrsula (‘ossa petita’) i les santes d’avui van arribar a ser suprimides del Santoral, però, degut al seu culte molt tradicional, encara avui les conserva. Possiblement, la tradició vol fer d’elles un homenatge a la virginitat femenina. La tradició del segle V ens informa que el pare de la princesa bretona Úrsula la volia casar amb el príncep pagà d’Armòrica (l’actual Bretanya). Ella, que ja havia consagrat la seva virginitat, s’hi volia negar, però això suposava la guerra. Per guanyar temps va posar unes condicions: un termini de tres anys, que es reunissin deu comparses de mil donzelles cada una (d’aquí les «11.000 verges»?) i que el príncep es bategés. A la tornada d’un complicat viatge a Roma pel Rin, l’Úrsula i les companyes van ser martiritzades a Colònia pels huns d’Àtila. En una inscripció llatina a la catedral de Colònia hi consta: «XI. M. V.», que es pot llegir com «11 màrtirs verges», i no «11 milers de verges». Al MNAC es conserva el quadre d’en Joan Reixach (segle XV): «El retaule de les onze mil verges». «Les verges... segueixen l’Anyell arreu on va» (Ap 14,4).🗣«Quan trona pel mes d’octubre, neu segura», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Santa Teresa de Jesús, verge i doctora de l'Església😇🙏Teresa de Cepeda y Ahumada neix a Àvila el 28 de març de 1515, de família ‘hidalga’. Sa mare, Beatriz, es casà molt jove amb don Alonso, vidu del seu primer matrimoni i amb un avi toledà judaïtzant, Juan Sánchez. Van tenir tres filles i nou fills. Tot i que va entrar de carmelita als 20 anys, no fou fins als 40 que experimentà una profunda conversió després de trobar-se amb una imatge de “Crist molt llagat”. La nit de la seva mort, el 4 d'octubre de 1582, es va aplicar la reforma gregoriana del calendari i es van suprimir 11 dies.🗣«Per Santa Teresa, planta l’ametlla», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Preguem ben units pel papa Lleó XIV🙏. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Mare de Déu del Pilar😇Una tradició molt ar­rela­da a l'Aragó vol fer ar­ribar l'origen del santuari de l'antiga Cesaraugusta (Saragossa) als inicis matei­xos del cristianis­me (Maria s'hauria aparegut a l'apòstol sant Jaume, damunt d'un pilar). Però és a par­tir de l'època moder­na que el Pilar es­devé un gran san­tuari marià de la Península Ibèrica, amb una ir­ra­di­ació vers l'A­mèrica Llatina (ja que els nadius de les actuals Bahames ‘descobreixen’ Colom i els seus el 1492). Maria, símbol de la fortalesa en la fe, la seguretat de l'esperança i la constància en la caritat.«Si bones faves vols sembrar, fes-ho per la Mare de Déu del Pilar», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Vatican Media

Agenda

Evangelio del día

Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.

(Lc 13,1-9)