24 DE OCTUBRE

Jornada Mundial por la Evangelización de los pueblos (DOMUND)

Después de la Resurrección «Jesús se acerca a los Once y les habla: ‘Dios me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra [todo]. Vaya a todos los pueblos [de toda lengua, raza, nación…] y les enseñe a observar todo lo que os he mandado. Yo estoy con vosotros» (Mt 28,18-20).

«El penúltimo domingo de octubre se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND). Es el día en que, de una manera especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones… En nuestro mundo podemos ver fácilmente cambios superficiales, que dejan las cosas como estaban, y cambios ‘a peor’, porque derivan de acciones injustas y que atentan contra la dignidad del ser humano. Ante esto, los misioneros nos demuestran que son posibles los cambios ‘mejor’, profundos y reales» (Cardenal Juan José Omella, 2018).

► HISTORIA DEL DOMUND

1926, febrero: Se publica la encíclica Rerum Ecclesiӕ, en la que el papa Pío XI reafirma la importancia y urgencia de los objetivos misioneros programados al principio de su pontificado y manifiesta su resolución de acortar las etapas para su realización: «la Iglesia no tiene otra razón de ser que la de hacer partícipe a toda la humanidad de la redención salvadora, ensanchando todo el reino de Cristo».
1926, 14 de abril: En este contexto, un breve rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmada por el Prefecto Cardenal Vicco, es el acta fundacional del Domingo Mundial de las Misiones.
1943: Mons. Ángel Sagarminaga, primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias de España. Promueve cinco objetivos: oración, dar a conocer el trabajo de los misioneros, estimular la misión entre fieles y sacerdotes, hacer conocer mejor la Obra de la Propagación de la Fe y solicitar ayuda económica.

Hoy también celebramos la fiesta de San Antonio María Claret, obispo

Vemos tres atributos principales en el Padre Claret (1807-1870): un telar (hijo de tejedores de Sallent); vestido de arzobispo con bonete (lo fue de Cuba en 1850, dedicado plenamente al ministerio pastoral, sobre todo en defensa de los esclavos y de los pobres, sufriendo por ello atentados); y con la presencia de la Virgen (que teje su amor por numerosos pueblos de Cataluña y Canarias, dejando su nombre en la Congregación de los Claretianos, los claretianos).

«La finalidad que me propongo es que Dios sea conocido, amado y servido de todos» (Autobiografía 202). Canonizado en 1950. Claret tiene una estatua en la nave izquierda de la catedral de Barcelona.

«¡Señor y padre mío! Que te conozca y te haga conocer. Que te quiera y te haga querer. Que te sirva y te use. Que te alabe y te haga alabar por todas las criaturas».