Secuestrado en Siria perdona a los culpables

Tres fundamentalistas metieron en el maletero de un coche a Maurice Agob y lo secuestraron hace siete años

El 19 de octubre de 2012, Maurice Agob estaba en la tienda de bebidas alcohólicas abierta por sus hijos en Alepo, Siria. Irrumpieron tres fundamentalistas islámicos, le apuntaron con un arma y le ataron las manos. Le robaron todo lo que tenía y lo mhttps://www.romereports.com/2019/11/12/secuestrado-en-siria-por-yihadistas-rece-por-ellos-y-experimente-que-se-siente-al-perdonar/https://www.romereports.com/2019/11/12/secuestrado-en-siria-por-yihadistas-rece-por-ellos-y-experimente-que-se-siente-al-perdonar/etieron en el maletero de un coche. Luego pasó dos días sin comer en una habitación abandonada junto a otros presos, esperando el destino fatal. Ha contado su testimonio para Rome Reports en el Comité Católico Episcopal de Alepo, un órgano que recopila historias de cristianos ejemplares. “Lo primero que uno siente es miedo, porque las noticias que nos llegaban decían que asesinaban a todo el que secuestraban. Tenía miedo de la muerte” explicaba.

La oración como defensa

La fe salvo a Maurice Agob.  “Lo que experimente gracias a la oración, la más larga de mi vida, fue serenidad y fe en Dios. Cuando antes del interrogatorio me abandoné en Él, sentí una paz interior que me hizo superar esta dolorosa experiencia”.

El perdón total

A Maurice lo acusaron promover el consumo de alcohol, algo prohibido para los musulmanes. En el interrogatorio les convenció de que el negocio no era suyo y de que él no era enemigo de los musulmanes. Les dijo que cómo cristiano rezaba por ellos. Su testimonio terminó por convencerlos. Incluso conmovió a uno de sus secuestradores, quien le pidió perdón por haberlo tratado mal. «Experimenté qué se siente al perdonar cuando uno de ellos me pidió disculpas – explicó el cristiano sírio-  le dije que no lo consideraba un enemigo sino un hermano y que debíamos querernos los unos a los otros para perdonarnos, caminar juntos y mejorar nuestro país juntos”, contaba la víctima.

Maurice fue liberado y regresó a casa. Ahora vive refugiado en Bélgica junto a su familia. Nunca habló de esta terrible experiencia hasta que fue contactado por el Comité Católico Episcopal de Alepo.

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