Rosas por Santa Rita

La Parroquia de Sant Agustí del Raval se tiñe de rojo para celebrar la festividad de la patrona de los imposibles con el obispo Antonio Vadell

Un año más, el 22 de mayo, la parroquia de Sant Agustí-Raval se ha teñido de rojo. El característico olor a rosa ha inundado la parroquia dónde, rosa en mano, todos los devotos hacían cola para pedir milagros a Santa Rita, patrona de los imposibles. Durante toda la jornada, los sacerdotes han recorrido el templo esparciendo agua bendita a todas las rosas previamente compradas en las paradas de la plaza de Sant Agustí.

El amor de Santa Rita

«Te invito a preguntarte ¿por qué has venido, qué te lleva aquí?». Así empezaba el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Antoni Vadell la homilía por Santa Rita. “La santa de los imposibles tenía el deseo de consagrarse al Señor – explicaba el obispo – pero sus padres la casaron con un chico, cosa que no era su voluntad”.

“Muchas veces nuestros ideales caen, vivimos desde la frustración. Santa Rita, a pesar de tener una vida complicada no cayó en este recelo” explicaba Mons. Vadell. “Os invito a preguntaros «¿cómo es posible?», la respuesta es el amor”. Finalmente, el obispo pidió: “Sal de la Iglesia, transfórmate por el amor de Dios y con el deseo de vivir en su amor”.

Fiesta tradicional

El barrio del Raval de Barcelona es el escenario de esta historia. La tradición empieza al convento de Sant Agustí Vell el 1750. El barrio barcelonés sigue siendo un centro de peregrinación religiosa. Cada 22 de mayo el templo se desborda por miles de devotos de Santa Rita para, así, venerar la reliquia de la santa.

La mayoría se llevan las rosas para mantenerlas hasta el año próximo. Las guardan una vez secas con unas monedas. Cuando llega el año siguiente, dan aquel dinero a los pobres y reponen las rosas y los céntimos, una acción que aseguran, protege por todo el año.

Los orígenes de Santa Rita

Margarita Lotti – Roccaporena, 1381 – Cascia, 22 de mayo de 1457. Hija única que ya de pequeña quería ingresar en un convento. A pesar de esto, sus padres lo obligan a casarse muy joven con Paolo di Fernando di Mancini. Era un hombre violento y cruel que maltrataba y humillaba a Santa Rita. Tuvieron dos hijos Jacopo y Paolo. Margarita Lotti rogó a Dios porque los tres familiares cambiaran de actitud, cosa que dio fruto. Desgraciadamente al jefe de poco tiempo su marido murió en una pelea y los dos hijos a causa de la peste. Una vez sola quiso cumplir su deseo de toda la vida, entrar en un convento.

Rita pidió la admisión al convento agustiniano de Santa María Magdalena de Cascia, pero no la aceptaron, puesto que el convento solo admitía mujeres vírgenes. Su insistencia dio sus frutos y fue admitida.

Patrona de los imposibles

Santa Rita es la patrona de los imposibles. ¿Su símbolo? La rosa. Una mujer enferma, en pleno invierno nevado, cuando tenía setenta y cinco años pidió una rosa del jardín de casa suya. A pesar de ser un invierno blanco, el rosal de aquel jardín estaba florecido con una rosa. La rosa fue llevada a la enferma y aguantó hasta que esta murió. Esta rosa es el símbolo del amor de Cristo y de la capacidad de la santa para conseguir cosas imposibles.

«Santa Rita, lo que se da no se quita»

¿De donde proviene el origen de este dicho? Todo proviene de la misma santa. Una doncella poco agraciada pidió un milagro a la patrona de los imposibles. Quería encontrar un hombre que se casara con ella y la quisiera. La santa le concedió este deseo pero el hombre rompió el compromiso con la doncella. Ella fue a recriminarle este hecho a Santa Rita diciendo: «¡Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita!».

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