
Presentado el nuevo Ciclo de Órgano de la Catedral de Barcelona
Hoy martes 6 de octubre se ha presentado una nueva edición del Ciclo de Órgano de la Catedral de Barcelona. El acto ha contado con la presencia del deán de la Catedral…
Conductores de furgonetas, motos, coches y patinetes eléctricos se han acercado hasta la capilla de San Cristóbal para bendecir su vehículo
Fotos: Iglesia Barcelona / Pedro Sierra
Decenas de conductores han celebrado este jueves la festividad de San Cristóbal, patrón de conductores y viajeros, con la bendición de sus vehículos. Durante la mañana, conductores de furgonetas, coches, motos, bicicletas e incluso patinetes eléctricos se han acercado a la capilla de San Cristóbal, en la calle Regomir de Barcelona. Al pasar por delante y sin bajar del vehículo, han recibido la bendición por parte de Mn. Ignasi Miranda. Además, los conductores del parque móvil del Ayuntamiento de Barcelona también se han acercado para recibir la bendición, y lo han hecho acompañados de la imagen de San Cristóbal que tienen allí.
Una tradición que también ha tenido lugar esta mañana en la basílica de la Purísima Concepción y Asunción de Nuestra Señora. La bendición de vehículos se ha realizado durante un par de horas y se repetirá esta tarde de 18 h a 20 h. En este caso, se reparte espliego bendecido con la oración del conductor, además de los tradicionales roscones-volantes de San Cristóbal.
La primera bendición de vehículos en la capilla de San Cristóbal, en Barcelona, se remonta al 10 de julio de 1907. “Mucha gente lleva una imagen de San Cristóbal en su coche. En medio del intenso tráfico de la ciudad o en una autopista congestionada, mirando la imagen confiamos en llegar sanos y salvos a casa: quien conduce con miedo es más propenso a sufrir accidentes. La confianza es más fuerte que el miedo, y nos hace estar más atentos y ser más responsables al volante, con Cristo que nos acompaña” (Anselm Grün, benedictino y psicólogo).
La leyenda cuenta que en la Palestina del siglo III vivía un gigante llamado Réprobo. Él quería servir a Dios, y en su búsqueda un ermitaño le dijo que la mejor manera de hacerlo era ayudando a las personas a cruzar un río peligroso. Así lo hizo, acompañado de un tronco de palma como bastón, socorriendo a los viajeros para cruzar un caudaloso río.
Una noche de tormenta, un niño le pidió ayuda para cruzar el río y él aceptó el reto, pero cargar al niño se le hacía tan pesado a Réprobo que apenas podía moverse. Entonces, le comentó al niño que pesaba más que el mundo entero. El niño respondió que en efecto, él era Cristo, quien había creado el mundo, y desapareció milagrosamente. Justo después, el gigante vio cómo su bastón había echado raíces en la tierra y florecido. Desde ese momento, San Cristóbal se representa con el Niño Jesús sentado sobre su hombro y sosteniendo un árbol lleno de ramas que le sirve de bastón.
Silvia Muñoz Martin