Tres aspirantes al diaconado reciben la Admisión a Órdenes

Mons. Javier Vilanova confiere los órdenes sagrados a Luvin Darío Fernández Urdaneta, Ferdinand Fernandez Villarama y Félix López Barrau

Fotografía: Agustí Codinach

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova Pellisa, conferió la Admisión a Órdenes a tres futuros diáconos permanentes en la parroquia de Mare de Déu de Port.

Tres hombres casados procedentes de entornos muy diferentes, pero con un mismo objetivo: el servicio a la Iglesia. Los tres candidatos son Luvin Darío Fernández Urdaneta, de la Parroquia de Sant Sebrià de Barcelona; Ferdinand Fernandez Villarama de la Immaculada Concepció i Sant Llorenç Ruiz dels Filipins, dentro de la Parroquia de Sant Agustí de Barcelona; y Félix López Barrau de la comunidad pastoral de la Marina de Montjuïc.

Una llamada al servicio de la Iglesia

La iglesia, llena y amenizada con cantos de las comunidades de estas parroquias, contó con la presencia de los rectores de las tres parroquias, otros sacerdotes y diáconos, así como compañeros que también se están preparando para el diaconado. La presencia de miembros de sus comunidades, personal del Cotolengo, personas de la catequesis, entre otros, subrayó el apoyo y la conexión comunitaria que implica esta nueva etapa.

Durante la homilía, Mons. Vilanova explicó la entrega de los futuros diáconos permanentes y su llamado a servir a la Iglesia, no solo a través del culto, sino también mediante el ministerio de la caridad.

¿Qué es la Admisión en Ordes?

La Admisión a Ordenes Sagrados es una celebración previa al diaconado que consiste en la bendición solemne de la vocación de quienes se están preparando en el Seminario Conciliar. Con este rito el que aspira al diaconado o al presbiterado manifiesta públicamente su voluntad de ofrecerse a Dios ya la Iglesia para ejercer el orden sagrado. Y la Iglesia, en persona del obispo, al recibir este ofrecimiento, lo elige y lo llama a que se prepare adecuadamente para recibir la orden, y de este modo sea admitido oficialmente entre los candidatos al diaconado. La adscripción entre los candidatos al diaconado no da derecho a recibir la ordenación diaconal. Se trata de un primer reconocimiento oficial de los signos positivos de la vocación al diaconado, que debe ser confirmado durante los siguientes años de formación.

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