Concierto y testimonios para la esperanza en Sant Pau del Camp

El Secretariado pastoral por los marginados cierra el curso con los testimonios de voluntarios y las letras evangélicas del cantante Migueli

Este año sí. Este año el Secretariado de pastoral por los marginados del Arzobispado de Barcelona ha podido celebrar la ‘Fiesta de la esperanza’, que el verano pasado se tuvo que anular en el último momento por restricciones sanitarias. Había ganas de cantar, de dar gracias, de abrir los corazones y las manos después de un año especialmente duro para la pandemia del Covid. Las canciones de Migueli y el testimonio de jóvenes. Estos que compartieron sus experiencias como voluntarios, fueron el guión del último acto organizado por la Pastoral Social este año.

Unas setenta personas se encontraron en la iglesia de Sant Pau del Camp. Allí, todos entonaron las melodías del cantautor español Migueli, que nos recuerda que el amor todo lo arregla y que cada uno con su granito de arena puede construir el reino de Dios.

Antes de empezar, se dio la bienvenida a Mn. Joan Costa, responsable de la Delegación de pastoral social y caritativa de la archidiócesis de Barcelona, ​​así como, a Angel Zambrana, diácono y responsable del Secretariado de pastoral con marginados.

Testimoniaje

Uno de los momentos más intensos del acto fue con los testimonios de Anna Ginebra, estudiante de enfermería y voluntaria en comedores sociales; Jordi Armengou, estudiante de trabajo social, monitor de niños y voluntario de Cáritas; y Lluís Busto, miembro del Casal Loyola del Jesuitas, donde ha colaborado en diversos voluntariados.

Todos ellos compartieron sus experiencias, que aún tienen más valor en un año especialmente duro para la pandemia, en la que el voluntariado de la diócesis se ha rejuvenecido. «Claro que a veces da pereza encontrar tiempo para dedicarlo a los demás, pero pienso en Jesús que siempre estaba haciendo voluntariado, y luego recibes una recompensa tan grande, su sonrisa y saber que haces algo de utilidad», comentó Anna. Para todos ellos, la fe les ha ayudado en este camino y animaron a todos a probar la experiencia del voluntariado.

Manos arriba

«Como las arenas del desierto vienen como las arenas del desierto van», así lo entonaba el cantante cristiano Migueli, con sus letras y música animada. Con estas letras contagió a los presentes a sonreír y levantar los brazos. Fue como los diminutos granos de arena, pequeños gestos que hacemos cada día y que ayudan a construir el reino de Dios. También, alzó la voz para tener cuidado de nuestro planeta. En las crisis «la gente empobrecida es la que más sufre. Un clamor a abrir los corazones, mirarnos a los ojos y renovarnos cada día. «¡Todos somos iguales de importantes, todos somos hijos de Dios!», cantó.

Y con esta alegría, se dio por finalizado este curso, que nos deja momentos como la Jornada Mundial de la Pobreza con la celebración de la Eucaristía en el claustro de la iglesia de Santa Ana. También, entre estos momentos, el encuentro entre el cardenal Juan José Omella y las entidades sociales de la archidiócesis para hacer balance de la importante labor que llevan a cabo.

¡Buen verano y esperamos volver con las fuerzas renovadas!

Glòria Carrizosa Servitje

Secretariado de Marginación

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