
Campanarios con vistas a Barcelona
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La Generalitat acoge un año más la tradicional misa y bendición de rosas presidida por el arzobispo de Barcelona que reclama “cambiar el chip para llegar a ser constructores de paz”

El 23 de abril para los catalanes significa rosas y libros, un día especial para demostrar el aprecio hacia los tuyos, y también la tradicional misa en el Palau de la Generalitat y la consecuente bendición de rosas.
Con la Estatua de San Jorge muy solicitada y fotografiada por los asistentes, incluyendo los mossos d’esquadra, tuvo lugar, un año más, el Día del patrón de Cataluña. Como es tradición, el acto reunió a personalidades políticas y eclesiales a la tradicional misa y la bendición de las rosas.
Asistentes al acto de la Generalitat
El exalcalde de Barcelona, Xavier Trias; el director de Afers Religiosos, Enric Vendrell; o el mismo expresidente de la Generalitat, Artur Mas; fueron los primeros a entrar a la capilla Sant Jordi. Seguidamente, el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont salió de su despacho para ir directo a la capilla, donde todos los asistentes esperaban ya sentados.
Seguidamente, desde el patio de los Tarongers, llegaron el arzobispo emérito de Barcelona, Card. Lluís Martínez Sistach, y el obispo auxiliar, Mons. Sebastià Taltavull, que abrieron paso al arzobispo metropolitano de Barcelona, Mons. Joan Josep Omella.
Palabras de Omella
Omella, que presidió la celebración, en la homilía resaltó la necesidad de orar a Dios para que las instituciones políticas cambien de chip y ayuden más a los más vulnerables, siendo «constructores de paz«.
“Cuando tenemos en cuenta los pobres y pequeños, cuando respetamos las personas e instituciones, seguimos el ejemplo de nuestro patrón, vencemos el dragón del mal, que nos busca continuamente” aseguró el arzobispo de Barcelona.
Bendición de las rosas
Terminada la celebración, tuvo lugar la bendición de las rosas más solidarias colocadas en el claustro del Palau. Un momento culminante de la celebración donde el arzobispo y el presidente pudieron tener unas palabras con todos los responsables de las paradas que pudieron hacerse una fotografía con los dirigentes políticos y eclesiales de Cataluña.
La leyenda de Sant Jordi
Según la leyenda, un caballero llamado Sant Jordi mató al dragón para salvar su princesa y de la sangre esparcida, brotaron rosas rojas. El 23 de abril también enterraron a Miguel de Cervantes y murió William Shakespeare. Es por eso que este día tan especial por los catalanes se regala un libro y una rosa.
La fiesta incluyó, devoción, tradición, y solidaridad; pero sobre todo el olor y el color de las rosas surgidas de la sangre del dragón.