Obispo Toni: «La visita pastoral hace que el Señor nos enamore más»

Mons. Vadell inaugura la visita pastoral al Arciprestazgo de La Cisa que se celebrará hasta el 29 de marzo

Fotos: Ramón Ripoll

Una vez cada diez años, tiene lugar la visita pastoral a un arciprestazgo de la diócesis. Este año, en la Iglesia de Barcelona, es el turno del Arciprestazgo de La Cisa. Por eso, desde este mes de enero, hasta el 29 de marzo tendrán lugar varias visitas entre los obispos de la diócesis y las diferentes comunidades parroquiales ubicadas en este territorio que comprende la zona cinco (Badalona Sur, Badalona Norte, Gramanet, La Cisa, Mataró).

¿Qué es una visita pastoral?

En la carta de convocatoria de la visita, dirigida al Arciprestazgo de La Cisa, el Cardenal Omella explica que una visita pastoral «posibilita un encuentro personal de los obispos con los presbíteros y con otros fieles del Pueblo de Dios… para poder conocernos mejor y ayudarnos de forma más concreta en la vida de fe y en la práctica cristiana». «La visita pastoral sirve para ver más de cerca el funcionamiento de las estructuras y los instrumentos destinados al servicio pastoral, y comprobar hasta qué punto son eficaces y ayudan a conseguir los hasta que los son propios: es decir, que en verdad sean una «vía adecuada para la evangelización del mundo actual» (Evangelii Gaudium, 27). Según apunta en la carta el arzobispo de Barcelona, «la visita pastoral no es una auditoría, como si fuera una revisión empresarial. Es, sobre todo, una experiencia de comunión, como la que vivió el apóstol Bernabé, que fue enviado en Antioquía y cuando vio los frutos de la gracia de Dios se alegró y alentaba todos los hermanos a mantenerse fieles al Señor (cf. Hechos 11,23)», añade.

Inicio de la visita en el arciprestazgo de La Cisa

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Antoni Vadell inauguró la visita con un encuentro que tuvo lugar a la ermita de la Virgen María de La Cisa, en Premià de Dalt. En este primer contacto impartió una catequesis con todos los asistentes. Explicó la importancia de estos encuentros donde el obispo y las comunidades parroquiales se encuentran y son la esencia de una iglesia viva.

Entre los presentes, estaba el vicario episcopal de la zona 5, Mn. Andreu Oller y el representante del arciprestazgo de La Cisa, Mn. Xavier Pich. No faltaron los consejos parroquiales de cada uno de los pueblos del arciprestazgo y la mayor parte de los rectores correspondientes como: Mn. Josep Colomer, de Sant Pere de Premià de Dalt; Mn. Toni Román, de San Juan de Vilassar de Mar; Mn. Toni Suriner de Sant Genís de Vilassar de Dalt y de la Santa Cruz de Cabrils; Mn. Esteve Espin Cifuentes de San Martín de Teià; y Mn. Fabregues de Sant Feliu de Alella.

«Redescubrir el Espíritu Santo»

«Supone un periodo de conocimiento y puesta en común entre los pastores y feligreses de la zona con el obispo», así lo afirma el arcipreste de La Cisa, Mn. Xavier Pich Aguilera, el cual asegura que es una oportunidad para «redescubrir o intensificar este Espíritu Santo que hace vivir la fe en las diferentes comunidades parroquiales». En esta línea, el obispo Toni encaró su intervención, a partir de la experiencia del apóstol Bernabé cuando fue a proclamar la Palabra de Dios y encontró y unir  las pequeñas comunidades de cristianos.

Comunidades llamadas a anunciar Cristo

Con un tono próximo y cálido, el obispo Toni recordó como las primeras comunidades surgieron en un momento de persecución y como aun así los apóstoles salieron para compartir la experiencia de Cristo resucitado. «Hoy en día, también encontramos como el cristianismo no es el centro de atención de nuestra sociedad – explicaba Vadell-. Pero, tal como hicieron los primeros cristianos, tenemos que aprovechar esta “persecución” para vivirlo con más intensidad».

Animó a mostrar “la esencia del cristiano”, en los diferentes lugares día a día. «Damos muestra de nuestra fe la manera como actuar, tal como aquellos apóstoles daban ejemplo de Cristo con los otros. Y así muchos se convirtieron». «Solo esto ya es una buena pauta por esta visita pastoral!», exclamó. Recalcó la necesidad de sentirse «comunidades unidas llamadas a anunciar este fuego que nos mueve por dentro, a extenderlo alrededor de nuestros pueblos».

¿Y por qué las visitas pastorales?

Continuando con el paralelismo con las primeras comunidades, el obispo Toni, recordó como los apóstoles como Bernabé, van a encontrar aquellos cristianos dispersos para cumplir  su misión de ir a buscar a, para decirles: “todos vosotros formáis parte de una familia”.

«En este sentido, el que los apóstoles hacían era reconocer y dar fe de la presencia del Señor enmedio estas comunidades, porque se unieran y anduvieran en un mismo camino», explicaba el obispo auxiliar. «Y aquel anuncio que había empezado en la calle, se transforma en una catequesis conducida por los apóstoles», añadió.  Por eso hoy, los obispos continuamos visitando las diferentes zonas pastorales. La visita pastoral es una experiencia para que “el Señor nos enamore más». Los pastores venimos para reconocer que Dios es aquí, y descubrir que más podemos hacer! No somos un arciprestazgo aislado, sino que somos una parte más, una pequeña llama encendida que hace brillar esta familia más grande que es la Iglesia.

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