Mons. Vilanova Pellisa visita el centro social Ekumene, comprometido en la integración de los inmigrantes

El sacerdote Mn. Domingo Solà fundó el centro, en el barrio del Raval para promover a las personas inmigrantes en situación de pobreza

Alrededor de una veintena de hombres de origen paquistaní, de la India y Bangladesh, escuchan concentrados a la profesora que les enseña a defenderse en catalán. Estamos en, en el corazón del Raval, con el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa, para que conozca de primera mano la labor integradora que lleva a cabo esta entidad con las personas que llegan de estos países, sin conocer el idioma, sin trabajo y con dificultades para tramitar el visado. En este centro, que funciona gracias a la labor generosa de unos sesenta voluntarios, se apuntan a unos cursos básicos de 40 horas para que puedan empezar a tramitar los papeles.

Hoy están más contentos porque ayer ganó el Barça en la Champions, aunque algo cansados porque la mayoría siguen al Ramadán. El obispo Javier conversación con ellos, «todos somos hermanos, de diversas culturas y religiones. Jesús nos dejó el lenguaje del amor y el papa Francisco nos anima a cuidar la dignidad de cada persona», en un encuentro promovido desde del Secretariado Diocesano de Pastoral por los Marginados, por promover la riqueza y diversidad de entidades sociales de nuestra diócesis.

Ekumene celebró su 40 aniversario el pasado año. El presbítero Domingo Solà fundó el centro, en el barrio del Raval para promover a las personas inmigrantes en situación de pobreza. La obra creció gracias a la dedicación de laicos consagrados a Dios por la evangelización, y desde 2019 los hermanos maristas gestionan a partes iguales el centro, a través de la fundación Champagnat. En el encuentro también estaba presente Lluís Serra Llansana, presidente de esta fundación.

Cada año atienden a más de 400 personas, ofrecen cursos de catalán, castellano, informática costura para las mujeres y también charlas sobre salud e higiene, así como salidas culturales y actividades de integración en el barrio. Las profesoras, todas voluntarias, insisten en la importancia de la formación para que puedan conseguir trabajos dignos y mejor pagados. Suelen trabajar unas doce o catorce horas al día para ahorrar y enviar dinero a sus familias que se han quedado allí. La mayoría quiere volver a sus países en pocos años.

«No damos abasto, tenemos colas de jóvenes que llaman a nuestra puerta, pero no tenemos recursos para atender tanta demanda», explica el presidente de Ekumene, Florenci Bové. Por eso hace un llamamiento para encontrar a más voluntarios. «También tenemos profesionales, pero el corazón de la entidad son los voluntarios, sin ellos ese proyecto no sería posible», recalca. La mayoría son jubilados como Javier, «aquí podemos devolver los dones que hemos recibido de forma gratuita. Y recibimos tanto con su bondad y alegría». Uno de los momentos más entrañables es cuando terminan los cursos y comparten pasteles y tradiciones, en un ambiente festivo.

Secretariat diocesà de pastoral pels marginats (Glòria Carrizosa)

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