Mons. David Abadías: «¿Qué hombre escogemos, el justo o el injusto?»

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías ha hecho la segunda Predicación cuaresmal este jueves en la Misa Conventual de la Catedral de Barcelona

Fotografía: Catedral de Barcelona

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías ha hecho la segunda Predicación cuaresmal este jueves en la Misa Conventual de la Catedral de Barcelona, en la capilla del Santo Cristo de Lepanto. En esta ocasión, continuando con el tema de fondo, que trata de responder a la pregunta «¿Quién es Jesús para mí?», el obispo ha reflexionado sobre la actitud que elegimos cada uno de nosotros para decidir el camino de la propia vida.

¿El hombre justo o el injusto?

«¿Qué hombre escogemos, justo o injusto?». Con esta pregunta el obispo interpeló a los fieles al inicio de la homilía para plantear si realmente Jesús está en el centro de nuestras vidas. Una reflexión en torno a qué «opción vital» elegimos, es decir, «cómo vivimos y cómo actuamos en el mundo en el que vivimos».

Entrando en la cultura actual, el obispo explicó cómo a veces, aquel que pone en el centro otras prioridades, su beneficio y la avaricia puede parecer ser el que tiene el camino más fácil, y quien finalmente «triunfa». En contraposición, ha destacado cómo aquellos que, en cambio, ponen a Cristo en el centro de sus vidas y miran por el bien de los hermanos son percibidos como aquellos que quedan atrás. «Parece que ser bueno es de tontos -exponía con decepción el obispo David-. Que todo el mundo te tomará el pelo y te hará daño. Una idea que está muy arraigada en nuestra cultura. Los bonos sufren y se quedan atrás» añadió.

Ante esta reflexión Mons. Abadías planteó: «¿Ser bueno sale a cuenta?». Respondiendo a la pregunta dijo que, «aunque externamente las cosas pueden parecer distintas, internamente aquél que opta por Dios en su vida, puede estar satisfecho porque ha encontrado el sentido verdadero». Sacando el valor de lo material que uno puede desear aseguró que «mientras el coche se estropea o la casa se desmorona, todo el tiempo que has invertido en Cristo da fruto».

Un camino de misericordia

Advirtió que esta actitud no puede «improvisarse en el último momento», sino que debe ser un camino a lo largo de la vida. «La bondad no se improvisa, el perdón no se improvisa. Necesitamos tiempo, un tiempo que tenemos aquí y ahora para trabajar en nuestro corazón», exclamó.

Como herramienta para trabajar en este camino de bondad, destacó las obras de misericordia, un servicio con los hermanos y un cordero «para el mismo corazón». «Elegimos a Cristo como la guía de nuestra vida y ponemos las obras de misericordia en nuestras acciones aunque a ojos del mundo», exhortaba. «Elegimos ser buenos. Mejor escoger que el mundo se ría de nosotros porque hemos escogido el bien, que no que nos aplaudan con honores y grandes premios pero habiendo malgastado la vida».

Finalmente, invitó a que este tiempo de Cuaresma «crecemos y demos fruto desde las obras de la misericordia beneficiando a los hermanos y nuestro corazón».

¿Te ha interesado este contenido? Suscríbete a nuestro boletín electrónico. Cada semana, la actualidad de la Iglesia diocesana en tu correo.

Te interesará ...