La masía de Can Vilomara, en Cabrils, acogió este jueves el tradicional encuentro de sacerdotes jóvenes con el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, y los obispos auxiliares David Abadías y Javier Vilanova Pellisa. La jornada, marcada por la fraternidad y la convivencia, estuvo centrada este año en compartir las vivencias y emociones suscitadas por la reciente visita del papa León XIV a Barcelona.
El encuentro comenzó con un tiempo de oración y, posteriormente, se celebró una tertulia entre el Cardenal, los obispos auxiliares y los sacerdotes participantes. También estuvo presente el responsable de la Delegación Diocesana para la Formación y Acompañamiento del Clero y director del Seminario Conciliar, Mn. Salvador Bacardit.
Sensaciones en torno a la visita del papa León XIV
A lo largo del diálogo se compartieron las sensaciones vividas durante la visita del Santo Padre, especialmente el impacto que esta ha tenido entre muchos jóvenes y personas alejadas de la práctica religiosa.
Varios sacerdotes destacaron que la visita del Papa ha sido «una llamada para los no practicantes» y subrayaron la emoción vivida especialmente en la Sagrada Familia. «Da esperanza y debemos aprovechar este impulso», señalaron, insistiendo en la necesidad de «extraer aún más frutos» y de profundizar en la sed de Dios que muchas personas han manifestado después de estos días.
También se puso de relieve «la autenticidad de la visita del Santo Padre», su sencillez y cercanía. Los sacerdotes destacaron especialmente la atención que mostró hacia las personas que sufren y la capacidad de su palabra para llegar directamente al corazón. Asimismo, se valoró la imagen de una Iglesia unida que se ha hecho visible durante estos días, un testimonio que ha sido «un regalo», especialmente para los sacerdotes recientemente ordenados.
«Un tsunami del Espíritu Santo»
En su intervención, el cardenal Joan Josep Omella describió la visita del Papa como «un tsunami que nos ha dejado tocados por el Espíritu Santo». Subrayó que León XIV es «un hombre que hablaba al corazón desde la sencillez» y destacó la manera en que vive la fraternidad y el trabajo en equipo: «Vivía con sencillez y sentido de comunidad con el equipo que le acompañaba».
«Hemos sacado lo mejor de nosotros mismos. En la calle, en la acción caritativa y en el diálogo con la cultura». Así lo expresó el arzobispo, quien también destacó el impacto que la visita ha tenido en la ciudad. Concluyó afirmando que «el Papa es realmente un hombre transparente y muy sencillo».
En la misma línea, el obispo auxiliar Mons. Javier Vilanova aseguró que estos días «hemos vivido un Pentecostés», con una presencia especialmente viva del Espíritu Santo. Destacó que la presencia de los creyentes «se ha iluminado» no solo en Barcelona sino en toda Cataluña, poniendo como ejemplo la participación de las diez diócesis catalanas en los diversos actos celebrados. Asimismo, remarcó que la manera de ser del Santo Padre generaba «emoción y entusiasmo» en todas aquellas personas que se acercaban a él.
Un encuentro para crecer en fraternidad
El responsable de la Delegación Diocesana para la Formación y Acompañamiento del Clero, Mn. Salvador Bacardit, explicó que estos encuentros forman parte del programa anual de acompañamiento y formación de los sacerdotes jóvenes y de los presbíteros vinculados a la pastoral juvenil.
«Durante el curso realizamos diversos encuentros de formación y acompañamiento, pero este, el del mes de junio, tiene un carácter más lúdico y de convivencia», explicó. La jornada combina la oración, el deporte, la convivencia y un tiempo de tertulia con el Cardenal. «La base es, sobre todo, la convivencia y la fraternidad, para que en las distintas etapas todos los sacerdotes se sientan acompañados», afirmó.
El valor de encontrarse
Entre los participantes había también sacerdotes recientemente ordenados que participaban por primera vez en este encuentro. Entre ellos, Mn. Toni Barenys, quien destacó que estos espacios permiten compartir «cómo ha ido el curso y los frutos que el Señor nos ha ido regalando», pero también reforzar «los vínculos de amistad» a través de actividades más distendidas.
También recientemente ordenado, Mn. Joan Xipell explicó que, después de los años de seminario, vividos intensamente en comunidad, «en las parroquias uno está un poco más aislado». Por ello, afirmó que encuentros como este «siempre vienen bien para encontrarte con personas a las que quieres y con quienes compartes muchas cosas».
Por su parte, Mn. Íñigo de Alfonso valoró especialmente estos «momentos para encontrarnos, compartir y reforzar la fraternidad». Una fraternidad que, un año más, se hizo visible en Can Vilomara en una jornada marcada por la oración, el deporte, la convivencia y la alegría compartida.