San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen
San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María
Según el Proto-Evangelio apócrifo de Jaime (siglo II) fueron los padres de María. El culto a santa Ana en Oriente (siglo VI) se difundió más tarde (siglo X) por Occidente; el de san Joaquín no comenzó hasta 1522. «¡Oh matrimonio feliz de Joaquín y Ana! Toda criatura está unida a vosotros, porque, gracias a vosotros el Creador ofreció el don más importante de todos: una madre casta, la única digna del Creador» (S. Juan Damasceno, Sermón 5).
► Archidiócesis de Barcelona:
+ Parròquia de Santa Anna: En el lejano 1141 la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén se instala en Barcelona con su convento e iglesia. En 1822 su iglesia se convierte en parroquia (C/ de Santa Anna 29).
- Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a tradición de los cristianos.
- Conmemoración de san Erasto, tesorero de la ciudad de Corinto, que prestó sus servicios al apóstol Pablo (s. I).
- En el monasterio de San Benito, junto al río Po, en el territorio de Mantua, san Simeón, monje y ermitaño (1016).
- En Auch, ciudad de Aquitania, san Austindo, obispo, que construyó la iglesia catedral de esta ciudad, mejoró las costumbres del pueblo y fue modelo en la casa de Dios (1068).
- En Verona, en los confines de Venecia, beatos Evangelista y Peregrino, presbíteros (s. XII/XIII).
- En Sassoferrato, del Piceno, en Italia, beato Hugo de Actis, monje de la Congregación de los Silvestrinos de la Orden de San Benito (1250).
- En Septémpeda (hoy San Severino Marche), también del Piceno, beata Camila Gentili, martirizada por su propio esposo (s. XIV/XV).
- En Gateshead, pueblo cercano a Newcastle, a orillas del río Tyne, en Inglaterra, beato Juan Ingram, presbítero y mártir, que siendo inglés de nacimiento, una vez ordenado en la basílica Lateranense ejerció su ministerio en Escocia hasta que, habiendo pasado a Inglaterra, fue ahorcado por ser sacerdote, en tiempo de la reina Isabel I (1594).
- En Darlington, en Inglaterra, beato Jorge Swallowell, mártir, condenado a muerte el mismo año en que había vuelto a la Iglesia católica, y aun cuando al ser atrozmente atormentado fue presa de gran pavor, permaneció firme en la fe católica aceptando los crueles suplicios a que fue sometido (1594).
- En Lancaster, en Inglaterra, beatos Eduardo Thwing, de la Orden de Predicadores, y Roberto Nuter, presbíteros ambos y mártires, que, después de haber trabajado mucho y de muchos modos en la viña del Señor, reinando Isabel I fueron condenados a muerte por ser sacerdotes, alcanzando así la gloria del martirio (1600).
- En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Webster, presbítero y mártir, que después de haber ejercido el ministerio a lo largo de más de veinte años en diversas cárceles, durante el reinado de Carlos I fue apresado por ser sacerdote y consiguió la gloria del martirio en el patíbulo de Tyburn (1641).
- En Phû Yên, pueblo de Annam, beato Andrés, catequista, que al exacerbarse la persecución contra la enseñanza de la doctrina cristiana, fue hecho prisionero y después condenado a muerte, derramando su sangre por Cristo, siendo el primer mártir de la Iglesia de ese país (1644).
- En una nave anclada ante las costas de Rochefort, en Francia, beatos Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort, de la Sociedad de los Misioneros, y Pedro José Le Groing de la Romagère, ambos presbíteros y mártires. El primero vivía en un pueblo de Limoges y el segundo era de la localidad de Bourges, y detenidos durante la Revolución Francesa en odio a la religión, murieron consumidos por el hambre y la enfermedad (1794).
- En Orange, población de Francia, beatas María Margarita de San Agustín Bonnet y cuatro compañeras [1], vírgenes de la Orden de Santa Úrsula, que fueron martirizadas durante la misma revolución (1794).
- En Luere, de la Lombardía, santa Bartolomea Capitanio, virgen, fundadora junto con santa Vicenta Gerosa del Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña. Murió a los veintisiete años, atacada por la tisis o más bien consumida por su caridad (1833).
- En Motril, pueblo de la provincia de Granada, beatos Vicente Pinilla, agustino recoleto, y Manuel Martín Sierra, presbíteros y mártires, que, en tiempo de persecución religiosa, fueron sacados por la fuerza de la iglesia y fusilados al día siguiente (1936).
- En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beato Tito Brandsma, presbítero de la Orden de los Carmelitas, mártir, holandés de nacimiento, que por defender la Iglesia y la dignidad del hombre sufrió con ánimo sereno toda clase de quebrantos y vejaciones, dando ejemplo de una caridad sin límites, tanto en favor de sus hermanos concautivos como de sus mismos verdugos (1942).
- En La Valetta, capital de la isla de Malta, beato Jorge Preca, presbítero, que se entregó amorosamente a la formación catequética de los niños y fundó la Sociedad de la Doctrina Cristiana, cuya misión es ser testigos de la Palabra de Dios y propagarla (1962).
[1] Cuyos nombres son: beatas Catalina de Jesús (María Magdalena) de Jastamont, Ana de San Basilio Cartier, Clara de Santa Rosalía (María Clara) du Bac e Isabel Teresa del Corazón de Jesús Consolin.







