Las Santas, entre el martirio y la valentía

Santa Juliana y Semproniana, las patronas de Mataró llenan la Basílica de Santa María el día que hace honor a su martirio

Fotos: Agustí Codinach

Las Santas de Mataró son conocidas en toda Catalunya, pero pocas personas saben de donde proviene esta tradición. Una tradición que recuerda martirio, tortura y muerte, pero que hace honor a la fe y la valentía de las dos santas; Juliana y Semproniana.

La Misa de Gloria en la Basílica de Santa María de Mataró -este año presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Antoni Vadell, y concelebrada por el rector de la parroquia Mn. Segimon García– ha continuado una tradición que lleva desde 1848 cuando Mn. Manel Blanch y Puig luchó para instaurar de manera permanente el patronazgo de las dos santas. También fue el autor de las partituras de las obras musicales, protagonistas de la tradicional velada en la basílica desde hace 170 años.

Reconocimiento Cristiano

Durante su homilía el obispo Vadell ha explicado su admiración por las fiestas de la capital del Maresme. «He podido ver las calles llenas de joya, alegría, fiesta, ilusión; con piezas musicales que dan gloria a Dios» ha asegurado Mons. Vadell quién ha enfatizado el por qué de esta tradición:

Si un niño o un turista se adentrara a la basílica por primera vez y viera tantísima gente se preguntaría ¿por qué se celebra esta fiesta?

Santa Juliana y Semproniana

Santa Juliana y Semproniana eran dos mártires cristianas nacidas en la actual Mataró a finales del siglo II. Las dos chicas eran discípulas de Sant Cugat. El año 304 lo acompañaron hasta la actual ciudad de Sant Cugat, donde fue decapitado. Cuando los verdugos marcharon, las dos jóvenes recogieron el cuerpo y lo enterraron cristianamente. Fueron sorprendidas, pero, por la guardia y, acusadas también de cristianas, fueron degolladas en el mismo lugar que su maestro.

Muchos siglos después, en el siglo XVIII se reclamaron las reliquias de las Santas al descubrir que eran originarías de Mataró pero hasta el siglo XIX no llegaron a la basílica de Santa Maria de Mataró. Momento en el cual Pío IX gracias al liderazgo de Mn. Blanch las proclamó patronas de la ciudad.

Las dos santas necesitaban afecto, ser queridas y Sant Cugat les mostró este amor gracias a Jesucristo, que dio sentido a su vida y también a su muerte

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