La familia, fuente de diálogo

Como fruto del reciente Sínodo de Jóvenes, el Secretariado Interdiocesano de Juventud (SIJ) elabora cada mes un artículo para comprender mejor el mensaje que el Sínodo quiere dirigirse a toda la Iglesia. Este mes hablamos de la familia.

Esta Navidad circuló un anuncio de la conocida marca Ikea donde aparece un retrato de la familia actual. En el marco de un concurso televisivo entre familias todo responden preguntas a lo largo del típico almuerzo de Navidad. Las primeras preguntas son muy fáciles por los participantes, las respondían de golpe, casi ni sin pensar, iban sobre nuevas tecnologías, redes sociales, famosos de la tele… Pero de repente, la temática cambia a preguntas personales de dentro de la misma familia como: ¿Cuál es el libro preferido de tu hijo? ¿Qué estudió la abuela Antonia? ¿Qué sueño le queda por cumplir a tu esposa? Aquí el silencio se hace largo, ¡y no saben que responder!

¡Es una imagen acertada de nuestra sociedad! Como los jóvenes hemos perdido el interés en conocer más sobre las personas que queremos y que forman nuestra familia! Como preferimos entretenernos y pasarlo bien con las tecnologías a realmente buscar conocer en profundidad a los demás. Establecer relaciones intergeneracionales se hace más difícil, porque no son iguales a nosotros, tal vez no tienen un lenguaje tanto cool como el nuestro, y no estando el día de las últimas tendencias de moda o tecnológicas, pero sin duda su conocimiento de la vida, es mayor que el de un joven. Los años llenan la vida de conocimiento. Es un enriquecimiento saber la propia historia de aquellos que nos rodean, que al final es nuestra propia historia familiar, conocer las raíces, y crear un clima de mayor confianza. Es una forma concreta de estimar la propia familia, valorarla y dar gracias.

Dentro de este diálogo en la familia, un tema a hablar también es el de las creencias. Tradicionalmente la familia ha sido un medio donde se transmitía la fe, de padres a hijos, de generación en generación a través de las largas conversaciones, las enseñanzas, el testigo, la importancia de creer en Dios y un comportamiento adecuado y coherente. La familia ha sido para muchos el primer hogar donde se ha vivido la fe. Es un don recibido también tan grande, como el de la vida, y por eso hay sobre todo en estas fechas de Navidad, disfrutar y dar gracias de la propia familia.

Marc Trulls
Miembro del SIJ y Delegado de Pastoral Juvenil de Solsona

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