«En el Sínodo se ha escuchado el clamor de los pobres de la Amazonia y de la Tierra»

El Sínodo de la Amazonia cuenta con la participación del jesuita catalán, Víctor Codina, profesor de teología durante más de 30 años en la Universidad Católica de Cochabamba, Bolivia

El Sínodo de la Amazonia, convocado por el papa Francisco y que se ha celebrado en el Vaticano del 6 al 27 de octubre, ha contado con la participación de un jesuita catalán. Se trata del teólogo Víctor Codina, que actualmente reside en Barcelona y forma parte del equipo del centro de estudios Cristianismo y Justicia. Durante más de 30 años ha vivido en Bolivia, donde ha sido profesor de teología en la Universidad Católica de Cochabamba y ha trabajado con sectores populares.

Víctor Codina se desplazó a Roma para participar en las sesiones del Sínodo. Previamente había formado parte del grupo de expertos encargado de elaborar el documento preparatorio. Ahora, ya de nuevo en Barcelona, recoge la experiencia y hace balance, señalando cuáles son, desde su punto de vista, los puntos más importantes de un evento de la Iglesia Católica que toca aspectos de relevancia para todo el mundo: la supervivencia de los pueblos indígenas y el futuro del planeta.

Escucha del clamor amazónico

En el Sínodo, explica Codina, «se ha escuchado el clamor de los pobres de la Amazonia y, a través de ellos, de la Tierra». 68.000 personas participaron en una gran encuesta, el resultado de la cual se recogió en el documento previo. «Se desprende que la Amazonia está en una situación gravísima y que los pueblos amazónicos están amenazados de muerte» asegura el jesuita. Las grandes compañías petroleras, forestales o eléctricas están explotando terriblemente la Amazonia, contaminando ríos y suelos. Los pueblos indígenas se ven obligados a emigrar, sus líderes son amenazados de muerte y asesinados, y en su desplazamiento a las ciudades, quedan en la periferia, encontrándose en situaciones de exclusión o delincuencia.

Por eso el teólogo jesuita lamenta que se haya hecho una lectura reduccionista del resultado del Sínodo, focalizando en cuestiones como la ordenación de hombres casados o el diaconado de las mujeres. «No es justo», lamenta, «y es sumamente sospechoso». Porque, a su juicio, «el horizonte del sínodo no es puramente eclesial, sino ecológico, e interpela a todo el mundo». «Es una denuncia profética contra los que están destruyendo la tierra y oprimen a los pueblos amazónicos, el horizonte del sínodo es la salvación del planeta».

Precisamente esto explica la oposición que ha despertado desde determinados sectores sociales y eclesiales. Sectores que no aceptan la opción del papa Francisco por los pobres, por la justicia, por los derechos humanos y la defensa de la tierra, ni su crítica al clericalismo. «Son, en el fondo, ataques contra una Iglesia que se abre al mundo y se solidariza con los que sufren», afirma.

Una teología liberadora

Desde el punto de vista teológico, explica Codina, el Sínodo «recoge la teología de liberación, pero hay algo nuevo». El jesuita explica que se ha tenido en cuenta la visión de los pueblos indígenas como herederos de una sabiduría milenaria, que es anterior a la llegada de los misioneros que fueron a evangelizarlos. Hay que recoger toda esta herencia, poniéndola en valor, a la luz de la fe, y buscando un diálogo que enriquece a todos. Finalmente también señala la importancia de tomar conciencia del pecado ecológico, porque no sólo hay pecados contra Dios o contra el prójimo, sino también cuando no se respeta la Tierra.

Fuente: Jesuitas Catalunya

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