Después de Navidad, la Candelaria

Este 2 de febrero el calendario festivo nos cita para celebrar la presentación de Jesús en el Templo, una fiesta con siglos de tradición

Hace días que todo ha vuelto a la normalidad. Las comidas son las de cada día. Los niños ya hace semanas que han regresado a la escuela. La noche y el día de Reyes son ya para ellos un recuerdo lejano. Estamos en el día de la Candelaria, el 2 de febrero, cuarenta días después de Navidad. Con cierta nostalgia, iremos deshaciendo los adornos navideños. También, poco a poco, y con mucho cuidado, recogeremos las figuras del pesebre, las envolveremos con papel todo acariciándole las y las depositaremos, con un tono casi ritualístico, en cajas, junto con muchos recuerdos y emociones que cerraremos delicadamente hasta la próximo año.

Cita del caledari festivo

El 2 de febrero, la Candelaria, es una fecha importante dentro del calendario festivo. De hecho, es el momento que cierra el ciclo navideño. Asimismo, también es la fecha más temprana en que se puede proceder al inicio del Carnaval. Pero la fecha todavía coge más vuelo, ya que popularmente se considera que puede ser el inicio de la primavera. Lo decimos con este dicho: «Si la Candelaria llora, el invierno está fuera; si la Candelaria río, el frío está vivo». En la montaña, se está atento para ver si el oso sale de la madriguera y, por tanto, se confirma la llegada del buen tiempo. Así, alrededor de la Candelaria es tradicional que en muchas poblaciones catalanas se celebre la fiesta del Baile del Oso, aunque, actualmente y por pragmatismo, la fecha de celebración cambie.

Raíces antiguas

La fiesta de la Candelaria tiene raíces muy antiguas: romanas, griegas y judías. En tiempos de Jesucristo, era costumbre que pasados ​​cuarenta días después del parto, las mujeres fueran al templo para presentar su hijo a los sacerdotes. Se trataba de un ritual de purificación. Este fue un rito obligatorio en la confesión judía y en el que se hacía ofrenda y bendición de candelas. Los cristianos lo adoptaron el siglo V, en tiempos del papa Gelasio, para conmemorar la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la madre de Dios, teniendo en cuenta que Jesús nació el 25 de diciembre y que cuarenta días más tarde, el 2 de febrero, María fue a presentar a los sacerdotes.

tradición popular

El día de la Candelaria es costumbre llevar una candela a bendecir. Antiguamente, estos pequeños cirios eran hechos en casa. En cambio, ahora, se reparten ya hechos a las iglesias. También es costumbre hacer una procesión con las candelas encendidas, lo que probablemente sea una Romanalles de las procesiones que se hacían para celebrar las parentales romanas. Una vez terminado este ritual de la luz, los fieles se llevan las candelas en casa y las guardan. Es creencia popular que las candelas bendecidas el día de la Candelaria tengan virtudes protectoras. Algunas hacen referencia a la llegada de la vida, otros a la muerte, otros en la salud y en algunos casos también a la meteorología.

Hasta el año que viene

Pasada la Candelera, tendremos que esperar ya que la Tierra complete su órbita alrededor del Sol para volver a empezar el ciclo, en el mismo punto en el que habíamos empezado este libro. Ahora sólo nos queda desear una feliz Navidad a todos: a los creyentes, a quienes no lo son, los que no saben si sí o si no. En todo caso, siempre es bueno encontrar motivos que generen momentos para celebrar la vida. Y aún más si el hecho de celebrarse la nos hace mejores a todos, aunque sólo sea por unos cuantos días. No hace falta que os diga como me gustaría que ese tópico que dice que «Navidad sea cada día» fuera de obligado cumplimiento. Una vez más, feliz Navidad a todos!

Del libro de la Colección el Ermitaño: Celebramos la Navidad de Amadeu Carbó.
Para saber más podéis consultar Ediciones Morera
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