De parroquias a comunidades pastorales

El sacerdote Samuele Marelli clausura las jornadas "Parroquias al servicio de la evangelización" explicando los métodos de evangelización a través de las comunidades pastorales

Fotografías: Ramon Ripoll

El último día de jornadas de reflexión «Parroquias al servicio de la evangelización» ha viajado de México a Milán. El sacerdote de la archidiócesis de Milán, P. Samuele Marelli, ha visitado Barcelona para hablar de las comunidades pastorales, diferenciándolas de las unidades pastorales. “La gran diferencia es que en la unidad pastoral cada sacerdote sigue siendo párroco de su parroquia, en cambio, en la comunidad pastoral solo hay un párroco responsable de dicha comunidad de parroquias y todos los otros sacerdotes son vicarios” explica Marelli.

La introducción del último día de jornada la ha llevado a cabo el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Antoni Vadell. “Cuando nos planteamos unir parroquias y comunidades de pastoral pensamos que es por falta de sacerdotes pero la gran motivación tiene que ser otra, la evangelización, vivir esta experiencia como una gran oportunidad” ha relatado el obispo.

El salto de las unidades a las comunidades pastorales

Las comunidades pastorales nacieron bajo el gobierno del cardenal Tettamanzi  en los años 2000. No obstante, antes estaban las llamadas unidades pastorales que empezaron con el cardenal Martini en los noventa. “La clave para hacer el cambio en los noventa fue darse cuenta, no que faltaban sacerdotes, sino que la relación entre las persones y el territorio había cambiado” ha asegurado el sacerdote. En resumen, en las unidades pastorales, las parroquias eran “solitarias, insuficientes y cerradas”. Además, a pesar de crear estas pequeñas agrupaciones solo se reunían para algunos aspectos. Por otro lado, “los sacerdotes mantenían el título de párrocos y solo había un párroco moderador que resultaba ser poco eficaz y muy frágil” indica Marelli. Es por ese motivo que se cambió el concepto y las unidades pasaron a ser comunidades pastorales con un solo párroco.

De este modo, para constituir las comunidades pastorales hay que seguir unos criterios como que las diferentes parroquias sean próximas entre ellas y que no sean menos de dos ni más de siete. Asimismo, tienen que tener cosas en común a nivel social y antropológico para definir los confines de esa comunidad. “Comunión por la misión es la idea central para reordenar las comunidades pastorales para unir a ordenados y laicos. Nos gusta decir que quien camina solo va más rápido pero quien camina junto va más lejos” ha explicado el sacerdote de Milán.

Desafíos, riesgos y oportunidades

Por lo que hace al desafío de plantear una comunidad pastoral se tiene que pensar como esa novedad diocesana se va a llenar de críticas. “Incluso a los jóvenes les resultó complicado apartar esa mentalidad de comunidad cerrada y aprender a querer a la parroquia de al lado” explicaba Marelli. Para tirar adelante este proyecto se tiene que pensar que “las comunidades pastorales son un riesgo necesario”.  Un riesgo podría ser crear megalópolis parroquiales donde falte el aura de comunidad real y fraterna así como el hecho de considerar la comunidad como “un precio a pagar que como una oportunidad”. Finalmente, el último riesgo es caer en “prestar atención exclusivamente en dinámicas intraeclesiales”.

Por último, todo cambio genera nuevas oportunidades. En este caso se puede centrar en atenciones más específicas a nivel territorial y transversal. El territorial genera una cercanía con las personas y el transversal permite gestionar más eficazmente y coordinar dicha acción pastoral. Esta dinámica permite gestionar las parroquias específicamente al mismo tiempo que se gestionan grandes comunidades pastorales. “La colaboración entre diferentes vocaciones y edades está resultando particularmente prometedora” indica el primer director de la Fundación de los Oratorios Milaneses y actual responsable de la pastoral con jóvenes en una comunidad pastoral en la periferia de Milán.

Después de 15 años de las primeras comunidades pastorales el balance es positivo: 175 comunidades y más de 600 parroquias involucradas. Se ha conseguido construir una vida más fraternal entre los sacerdotes y según asegura Marelli, “a pesar de que aun hay muchos frentes abiertos este es el camino correcto; difícil, costoso y largo, pero correcto”.

Recupera las seis sesiones de las jornadas «Parroquias al servicio de la evangelización»

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