La Catedral de Barcelona vuelve a celebrar el Domingo de Ramos sin las restricciones Covid

El cardenal Joan Josep Omella insta a ser portadores de paz recordando la llegada de Jesús a Jerusalén

Fotografías: Catedral de Barcelona

Después de dos años con restricciones de aforo a causa de la pandemia, la Catedral de Barcelona, este año sí, ha podido abrir las puertas del templo y celebrar el Domingo de Ramos sin limitaciones, según el aforo oficial. El arzobispo de Barcelona, ​​Card. Juan José Omella, fue el encargado de presidir la celebración, este año con un aire de alegría por la vuelta a la normalidad, pero a la vez marcada por un alo grisáceo debido a la situación de guerra que sufre Ucrania y otros países que recordó Omella, como Etiopía. Un contexto que instó a pedir una oración a todos los fieles por la paz.

Ramos portadores de paz

La imagen de cientos de ramos y palmas sacudiéndose en la plaza de la catedral volvió a dibujarse este año. Padres y madres acompañando a los pequeños, algunos de ellos levantados en sus hombros, los niños y niñas picando en el suelo con energía y los abuelos y abuelas con una sonrisa acompañando a los nietos y nietas este día tan especial del calendario litúrgico, recordando la entrada de Jesús en Jerusalén.

El momento especial fue cuando el olor y el sonido de ramas de olivo y de laurel, palmas y palmones se unió mientras el cardenal esparcía el agua bendita. Tal y como dijo el Cardenal «llevamos a mano un ramo, porque Jesús es el Príncipe de la Paz y nos recuerda que debemos ser portadores de Dios. Este ramo nos recuerda que nosotros debemos ser portadores de paz en nuestro entorno. En casa, en el trabajo… Pedimos que todos nosotros que estamos aquí y hemos recibido la bendición del Señor llevamos paz en casa y donde vayamos», dijo.

Las 3 imágenes de la pasión de Jesús

En el interior de la catedral, tras el relato de la pasión, el Cardenal reflexionó sobre cómo llegan estos días los relatos de la pasión de muchos hermanos bajo el ataque de la guerra. «Cuando vemos las imágenes o escuchamos a los testigos pensamos qué falta de humanidad, qué injusticia, y por cada uno hay una imagen que nos toca el corazón». Como imagen que Jesús nos dejó destacó: la admiración, la humildad y el amor hasta darse todo.

De entrada la admiración que dio cuando entró en Jerusalén. «No pensamos que no gobernaría como los poderosos desde arriba – decía Omella – sino desde abajo. Él no viene a gobernar con espada o bombas, viene a gobernar con el corazón», dijo. En segundo lugar, haciendo una invitación a los fieles a librarse de los egos y del orgullo, destacó la imagen de humildad de Jesús. «Dios todopoderoso se hace hombre, entra y es maltratado como el peor. Jesús es humilde y nos perdona a todos». Finalmente, en tercer lugar, recordó que murió «sufrió por ti y para mí», por nosotros, demostrando su amor y que era hijo de Dios.

«Pidamos al Señor que nos ayude a la conversión interior y que nuestras vidas sean más entregadas a Dios en el servicio de amor a los hermanos porque todos son presencia e imagen de nuestro Dios».

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