30 matrimonios renuevan el compromiso matrimonial en la celebración de la Sagrada Familia

El Cardenal Omella desea «un buen año de felicidad, convivencia y diálogo» sin guerras y donde la paz se establezca en el mundo y en nuestras familias

Fotografías: P. Dauder / Basílica de la Sagrada Familia

El 31 de diciembre, primer domingo después de Navidad, la Iglesia celebra, desde el Concilio Vaticano II, la Fiesta litúrgica de la Sagrada Família. En la diócesis de Barcelona se celebró de forma especial a las ocho de la tarde de la víspera con una Misa presidida por el arzobispo de Barcelona, Card. Juan José Omella, en la Basílica de la Sagrada Familia. Entre los asistentes que llenaron el templo, destacaban treinta matrimonios que celebraban 25, 50 ó más años de casados, quienes renovaron su compromiso matrimonial durante la celebración. La misa fue concelebrada por cuatro obispos franceses, varios sacerdotes diocesanos, consiliarios de movimientos de pastoral familiar y atendida por diáconos y acólitos. El corazón Francesc Valls y el organista Juan de la Rubia acompañaron los cantos litúrgicos y los villancicos que se cantaron.

La familia, la célula básica

En el momento de la homilía, el Cardenal se hizo eco de que vivimos en un mundo complejo y cambiante, como una casa que se quiere reformar, en la que hay que respetar las columnas fundamentales, una de las cuales es la familia, ula básica y fundamental de la sociedad. «Tanto importante que Dios se hizo hombre en una familia y así esa familia de Nazaret se convierte en icono de Dios. Porque Dios es comunidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y Jesús, entrando en esta familia, la convirtió en imagen de Dios», dijo.

«Las familias cristianas son las embajadoras de Dios», subrayó en línea con el lema de la Jornada «la familia, portadora de la Buena Noticia». «A Dios, que es amor, sólo podemos conocerlo a través del amor de la familia. Para Dios, cada uno de nosotros somos únicos y nos ama por lo que somos, no por lo que tenemos o por lo que nos falta. Lo mismo ocurre en la familia», explicó.

«Cuando una familia se rompe, ¡cuánto sufrimiento se produce en los esposos y los hijos! La sociedad se desmorona por falta de atención a la familia, porque falta el respeto, la tolerancia y el amor. España es uno de los países de Europa con menor ayuda a la familia. Este amor de familia que ama a cada uno como es, es en la escuela donde los hermanos aprenden a quererse. Esto es revolucionario, porque sólo se ama lo que lleva satisfacción. En la familia se quiere a todo el mundo tal y como es, al niño deficiente, a las personas mayores, a los niños pequeños, a los adolescentes» fue explicando.

Por todo ello, dio gracias a los matrimonios presentes, por su ejemplo de fidelidad y de fe. Y se preguntó «¿Cómo puede ser esto posible? Porque se ha apoyado en Jesús, Él es la columna de la familia». Por eso sois aire fresco por nuestra fe, nos da esperanza». Y profetizó: «El mundo se salvará por el amor de la familia. No significa que todo ha sido de color rosa. Cuando hay amor se supera todo. Es posible decirse cada día «sí» con las tres palabras que el Papa Francisco propone decir cada día: «permiso», «perdón» y «gracias».

Al finalizar la celebración, el cardenal Omella deseó «un buen año, que sea un año de felicidad, paz, de convivencia, de diálogo, ya tenemos bastante de guerras, que la paz se establezca en el mundo, en el corazón y en las nuestras familias».

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