Beato Notkero Bálbulo, monje
El beato Notkero (“fuerza”), nacido en Heligau, cerca de Zuric (Suiza), hacia el año 840, entró en el monasterio benedictino de Sankt Gallen (Suabia, Alemania). El sobrenombre de Bálbulo (balbuciente) le viene de un tartamudeo, a causa de la pérdida de dientes en su juventud. Pero rápidamente demostró que poseía grandes actitudes espirituales e intelectuales, y en poco tiempo lo hicieron director de la escuela monástica, a la que dio un gran impulso. Entre sus alumnos se encuentran varias personalidades eclesiásticas, sobretodo obispos. Se explican varias anécdotas sobre su forma de trabajar: en una ocasión para componer un himno se inspiró en el chirrido de una rueda de molino. Entre sus escritos más conocidos están las “Secuencias litúrgicas”, un “Martirologio” y obras históricas, como la “Gesta de Carlomagno”. Sus obras y aportaciones ayudaron a situar la abadía de San Gal entre las más importantes de la Europa medieval. Murió en la misma abadía el año 912. Beatificado el 1513 por el papa Julio II.
EMPIEZA LA OCTAVA DE PASCUALa Octava de Pascua: Nació como consecuencia de la práctica bautismal. De la misma manera que durante la Cuaresma los catecúmenos eran introducidos en los contenidos de la fe, durante los ocho días siguientes al bautismo (de la Vigilia Pascual), los neófitos recibían la mistagogía o explicación de los “misterios” (la nueva vida del Cristo a la cual se habían introducido): «Las fiestas pascuales son celebradas durante la tarde, como entre nosotros, y durante los ocho días pascuales, se celebran los divinos oficios por su orden, como en todos los lugares» (Itinerario de Egeria 39,1, siglo IV).
- En Sirmio, en Panonia, pasión de san Ireneo, obispo y mártir, que en tiempo del emperador Maximiano, y bajo el prefecto Probo, fue atormentado y después encerrado en la cárcel, siendo finalmente decapitado (s. IV).
- En Constantinopla, san Eutiquio, obispo, que presidió el Segundo Concilio Ecuménico Constantinopolitano, defendiendo enérgicamente la fe ortodoxa, y, tras padecer largo exilio, al morir confesó la resurrección de la carne (582).
- En Roma, santa Gala, viuda, hija del cónsul Símaco, la cual, al fallecer su cónyuge, vivió cerca de la iglesia de San Pedro durante muchos años, entregada a la oración, limosnas, ayunos y otras obras santas, y cuyo felicísimo tránsito fue descrito por el papa san Gregorio I Magno (s. VI).
- En Troyes, de Neustria, san Winebaldo, abad del monasterio de San Lupo, preclaro por su austeridad (c. 620).
- En la misma ciudad, san Prudencio, obispo, que preparó para los itinerantes un breviario del Salterio, recogió de las Sagradas Escrituras los preceptos para los candidatos al sacerdocio y restauró la disciplina de los monasterios (861).
- En Velehrad, de Moravia, nacimiento para el cielo de san Metodio, obispo, junto con su hermano san Cirilo, cuya memoria se celebra el día catorce de febrero (885).
- En el monasterio de San Gallo, de Suabia, en Alemania, beato Notkero Bálbulo, monje, que pasó casi toda la vida en este cenobio componiendo secuencias, grácil de cuerpo pero no de ánimo, tartamudo de voz pero no de espíritu, firme en todo lo divino, paciente en lo adverso, manso para con todos, diligente en la oración, la lectura, la meditación y el dictado (912).
- En el monasterio de San Elías de Aulina, cerca de Palmi, en Calabria, san Filarete, monje, hombre célebre por su vida entregada a la oración (1070).
- En la isla de Eskyll, cerca de Roskilde, en Dinamarca, san Guillermo, abad, que pasó de un cenobio de canónigos regulares de París a Dinamarca, instaurando la disciplina regular en medio de grandes dificultades, y al amanecer del domingo de Pascua partió de esta vida (1203).
- En Milán, de Lombardía, pasión de san Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres maniqueos, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, recitando en los últimos momentos el símbolo de la fe (1252).
- En el monasterio de Santa María, en el Sacro Monte cerca de Varesse, en Lombardía, beata Catalina de Palancia, virgen, que, junto con varias compañeras, llevó vida eremítica bajo la Regla de san Agustín (1478).
- En la ciudad de Vinh Tri, en Tonquín, san Pablo Lè Bao Tinh, presbítero y mártir, que, siendo todavía clérigo, permaneció largo tiempo en la cárcel y, ordenado sacerdote, dirigió el seminario, confeccionó un libro de homilías y un compendio de doctrina cristiana, y finalmente, de nuevo llevado a la cárcel en tiempo del emperador Tu Duc, fue condenado a la decapitación (1857).
- En Verona, en Italia, beato Ceferino Agostini, presbítero, que se dedicó al ministerio de la predicación, catequesis e instrucción cristiana, y trabajó para ayudar a la juventud, a los pobres y a los enfermos, instituyendo la Congregación de Ursulinas Hijas de María Inmaculada (1896).
- En Turín, en Italia, beato Miguel Rua, presbítero, propagador eximio de la Sociedad Salesiana (1910).
- En Varsovia, ciudad de Polonia, beato Miguel Czartoryski, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que tras ser invadida Polonia durante la guerra, por mantener su fe fue fusilado en la parroquia del lugar (1944). Una nueva edición del Martirologio lo celebra el 6 de septiembre, fecha de su muerte.
- En el lugar Fiobbio di Albino, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Petrina Morosini, virgen y mártir, que a los veintiséis años, regresando a casa desde su trabajo, por defender frente a un joven la virginidad que había prometido a Dios, fue herida en la cabeza hasta la muerte (1957).







