San Felipe Neri, sacerdote
San Felipe Neri, presbítero
Florentino de nacimiento (1515), educado por los dominicos, era de temperamento bueno y pacífico. A los diez y siete años tuvo contacte con los monjes de Montecassino que le marcaron espiritualmente. La alegría y el buen humor eran característicos en él, y también era grande el amor a Dios que expandía a su alrededor. Fundó la Congregación del Oratorio (1564) para mantener viva la fe del pueblo. Murió en Roma en 1595.
- Memoria de san Felipe Neri, presbítero, que, consagrándose a la labor de salvar a los jóvenes del maligno, fundó el Oratorio en Roma, en el cual se practicaban constantemente las lecturas espirituales, el canto y las obras de caridad, y resplandeció por el amor al prójimo, la sencillez evangélica y su espíritu de alegría, el sumo celo y el servicio ferviente de Dios (1595).
- En Roma, san Eleuterio, papa, al que los famosos mártires de Lyon, apresados entonces, escribieron una célebre carta para que mantuviera la paz en la Iglesia (189).
- En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, san Simetrio, mártir (s. in.).
- En Todi, de la Umbría, santa Felicísima, mártir (c. s. III/IV).
- En el territorio de Auxerre, en la Galia, martirio de san Prisco y sus compañeros (s. in.).
- En Canterbury, en Inglaterra, sepultura de san Agustín, obispo, cuya memoria se celebra mañana (604/605).
- En el territorio de Lyon, en la Galia, martirio de san Desiderio, obispo de Vienne, que fue enviado al exilio por la reina Brunequilda, a la que había recriminado sus relaciones incestuosas y otras depravaciones, y más tarde, por mandato de la misma, fue coronado con el martirio por lapidación (c. 606).
- En el monasterio de Saint-Papoul, en la Galia, san Berengario, monje (1093).
- En Vence, de la Provenza, san Lamberto, obispo, antes monje de Lérins, que cuidó de los necesitados y fue amante de la pobreza (1154).
- En Siena, de la Toscana, beato Francisco Patrizi, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que con admirable celo se entregó a la predicación, la dirección espiritual y el ministerio de la penitencia (1328).
- En Pistoya, de la Toscana, beato Andrés Franchi, obispo, quien, después de la peste negra, como prior de la Orden de Predicadores reformó la vida regular en los conventos de su Orden en esta región y aprobó en su ciudad las cofradías de penitentes, para favorecer la paz y la misericordia (1401).
- En Quito, en Ecuador, santa Mariana de Jesús de Paredes, virgen, que consagró su vida a Cristo en la Tercera Orden de San Francisco y empleó sus fuerzas en ayudar a los pobres indios y negros (1645).
- En Fuzhou, en Fujian, provincia de China, san Pere Sans i Jordà, obispo de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, habiendo sido detenido junto con otros sacerdotes y llevado preso hasta el tribunal a través de un largo recorrido, se arrodilló en el lugar del suplicio y, terminada su oración, ofreció de buena gana su cuello al hacha (1747).
- En Seúl, en Corea, san José Chang Song-jib, mártir, que, ejerciendo el oficio de farmacéutico y convertido al cristianismo, fue detenido y llevado a la cárcel, donde murió entre atroces tormentos (1839).
- En la ciudad de Dong Hoy (hoy Annam, en Vietnam), santos mártires Juan Doan Trinh Hoan, presbítero, y Mateo Nguyen Van Phuong, padre de familia y catequista, el cual hospedaba a su compañero sacerdote, siendo ambos torturados y degollados cruelmente a la vez por su fe, en tiempo del emperador Tu Duc (1861).
- En el lugar de Numyanyo, en Uganda, san Andrés Kaggwa, mártir, jefe de los timbaleros y miembro del séquito del rey Mwanga, que, apenas convertido a Cristo, enseñó la doctrina del Evangelio a los paganos y catecúmenos, por lo cual fue cruelmente asesinado (1886).
- En la aldea de Ttaka Jiunge, en Uganda, san Ponciano Ngondwe, mártir, quien, escolta del rey, recibió el bautismo cuando apremiaba la persecución y enseguida se le encarceló, siendo traspasado con una lanza por el verdugo mientras era conducido al lugar del suplicio (1886).







