Virgen de la Merced
VIRGEN DE LA MERCED
El 10 de agosto de 1218, en la catedral de Barcelona, el obispo Berenguer de Palou, Pedro Nolasc y un grupo de compañeros toman el hábito del Orden de la Misericordia o de la Merced de Cautivos para la redención de prisioneros en tierras lejanas. En 1868, la Virgen de la Merced fue declarada patrona del obispado de Barcelona, y en 2006, patrona de la nueva Provincia Eclesiástica de Barcelona (arzobispado de Barcelona y los obispados de Sant Feliu y Terrassa). «La libertad es un don para que sepamos elegir bien en la vida. María, como buena madre nos enseña!» (Papa Francisco). Día 24 de septiembre: «Santa María, Madre y Abogada nuestra, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Confiamos en ti y nos ponemos bajo tu protección. Quienes han acudido a ti, han implorado tu asistencia y reclamado tu auxilio, nunca han sido desamparados por ti. Señora y Madre nuestra, Princesa de Barcelona, protege tu ciudad. Amén» (Cardenal Joan Josep Omella, 21.09.2025). Arzobispado de Barcelona: Basílica de la Mercè (Plaça de la Mercè 1-2): La actual basílica (1765-1775) se levanta sobre una anterior de época medieval (1249-1267). El título de basilical le fue concedido en 1918 por el papa Benedicto XV, en el marco de lea fiestas conmemorativas del VII Centenario de la aparición de la Virgen a San Pere Nolasc. En la desamortización (1835) los mercedarios fueron expulsados, pero en el año 2018 vuelven a ser los responsables.- En Milán, en la Galia Transpadana (margen izquierda del Po), san Anatolio, considerado primer obispo de esta ciudad (s. II).
- En Seaulieu, en la región de Autún, en la Galia, santos Andoquio, Tirso y Félix, mártires (s. inc.).
- En Auvernia, de Aquitania (hoy Francia), san Rústico, obispo, que, siendo presbítero en la misma ciudad, asumió el obispado con gran aplauso del pueblo (s. V).
- En Lyon, en la Galia, san Lupo, obispo, que antes había vivido como anacoreta (post 528).
- En Marsella, en la Provenza (hoy Francia), san Isarno, abad, renovador de la vida regular en el monasterio de San Víctor, siendo austero consigo y comprensivo y pacífico con los demás (1043).
- En Panonia (hoy Hungría), san Gerardo Sagredo, obispo de la sede de Morisena (hoy Csanad) y mártir, que fue preceptor de san Emerico, príncipe adolescente hijo del rey san Esteban, y en una sedición de húngaros paganos murió apedreado cerca del río Danubio (1046).
- En Girona, beato Dalmacio Moner, presbítero de la Orden de Predicadores, conocido por su amor a la soledad y al silencio (1341).
- En York, en Inglaterra, beatos mártires Guillermo Spenser, presbítero, y Roberto Hardesty, condenados a la pena capital y ahorcados, reinando Isabel I, el primero, por ser sacerdote, y el segundo, por haberle dado hospitalidad (1589).
- En Nagasaki, ciudad del Japón, pasión de san Antonio González, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, enviado a la nación nipona con otros cinco compañeros, fue encarcelado poco después y martirizado con el tormento del agua, hasta que, enfebrecido, precedió en la muerte a los demás, imperando Tokugawa Yemitsu (1637).
- En Sanseverino Marche, del Piceno, en Italia, san Pacífico de San Severino, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, preclaro por sus penitencias, amor a la soledad y oración ante el Santísimo Sacramento (1721).
- En Maribor, de Eslovenia, beato Antonio Martín Slomsek, obispo, que tuvo gran dedicación al cultivo de la vida cristiana de las familias y de la institución del clero y a la defensa de la unidad de la Iglesia (1862).
- En Roma, beata Columba (Juana) Gabriel, abadesa del monasterio de Lviv, en Ucrania, que, injustamente calumniada, viajó a Roma, donde, viviendo pobre y alegre, fundó la Congregación de Hermanas Benedictinas de la Caridad, además de la obra social llamada Casa de la Familia, para jóvenes operarias pobres o alejadas de su familia (1926).
- En Abalat de la Ribera, de la provincia de Valencia, beato José Raimundo Pascual Ferrer Botella, presbítero y mártir de la fe en días de persecución religiosa durante la contienda española (1936).
- En Rotglà y Corbera, en Valencia, beato José María Ferrándiz Hernández, presbítero y mártir, que coronó el combate de la fe en la misma persecución religiosa (1936).
- En Ollería, en Valencia, beata Encarnación Gil Valls, virgen y mártir, que, portando la lámpara encendida, caminó vencedora hacia Cristo Esposo (1936).
- En Alcira, en la provincia de Valencia, beato José Raimundo Ferragud Girbés, padre de familia y mártir, víctima por Cristo en la persecución contra la fe cristiana (1936).







