22 DE NOVIEMBRE

Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

«Los soldados se burlaban de Jesús clavado en la cruz. «Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo»» (Lc 23,35-43).» Dios mío, confía al rey su derecho. Que gobierne con justicia a tu pueblo. Que los humildes se vean amparados, y salvados los hijos de los pobres, que deshaga los opresores» (Sal 71). Hoy, último domingo del Año Litúrgico, solemnidad de Cristo Rey, instituida por Pío XI en 1925 en el mundo convulso de entreguerras.

«Reino de paz, justicia y amor» (Prefacio). «General, hemos llenado el mundo con nuestra fama y nuestra gloria, pero dentro de poco tiempo nadie se matará ni se dejará matar por nosotros, y aún hay quien muere y se deja matar por Jesucristo… Jesucristo sí ha vivido y vivirá para siempre. Esto es ser Rey» (Napoleón, 1769 a 1821, el general Bertrany en el exilio de la isla de Santa Helena en 1820, un año antes de su muerte).

► HISTORIA DE LA SOLEMNIDAD

12.1925: Entre las dos grandes Guerras, Pío XI instituye la fiesta: Jesús debe ser el punto de referencia de todas las actuaciones humanas, también políticas.
1926-1929: Durante la Guerra Cristera en México los mártires mueren con el grito de «Viva Cristo Rey».
1936: Entre otros los 51 claretianos mártires de Barbastro también mueren con este grito.
1965: En la reforma se reinterpreta: Jesús es Rey (gobierna) siendo Pastor, Sacerdote y Siervo.

También celebramos la fiesta de Santa Cecilia, virgen y mártir

Aquella joven romana del siglo III era conducida, de mala gana, a la casa del novio, y «el sonido de los instrumentos musicales invocaba su corazón sólo a Dios para pedirle que conservara inmaculados su corazón y su cuerpo» (Pasión). Lo consiguió, tras ser escaldada y degollada.

Se encuentra enterrada en las catacumbas de San Calixto. A partir del siglo VI se le agradeció su testimonio, haciéndola representante de la virginidad consagrada y del valor de la vigilancia cristiana. En el siglo XV la hicieron patrona de la música. En la liturgia cantamos, porque «cantar es rezar dos veces» (S. Agustín). Estatua en la nave derecha de la catedral de Barcelona.