San Eusebio de Verceli, obispo
San Eusebio de Vercelli, obispo
Eusebio (~283-371) fue el primer obispo de Vercelli (Piamonte). Como se opuso a los arrianos, el emperador Constancio lo exilió a Capadocia y Egipto. Esto le permitió conocer de cerca las tradiciones y la espiritualidad orientales. A la muerte de Constancio volvió a Italia donde siguió luchando contra el arrianismo: «Os pido que veléis con toda vigilancia vuestra fe, que conservéis la concordia, que os dediquéis a la oración» (Carta 2).
- San Eusebio, primer obispo de Vercelli, en la Liguria, que consolidó la Iglesia en toda la región subalpina y que, por defender la fe del Concilio de Nicea, fue desterrado por el emperador Constancio a Escitópolis y, posteriormente, a Capadocia y a la Tebaida. Vuelto a su sede después de ocho años, trabajó con empeño y valentía para restablecer la fe contra los arrianos (371).
- San Pedro Julián Eymard, presbítero, el cual fue primeramente sacerdote diocesano y después miembro de la Compañía de María. Adorador eximio del Misterio eucarístico, fundó nuevas congregaciones, una de clérigos y otra de mujeres, para fomentar y difundir la piedad hacia el Santísimo Sacramento. Murió en la aldea La Mure, cerca de Grenoble, en Francia, donde había nacido (1868).
- En África, conmemoración de san Rutilio, mártir. Durante mucho tiempo escapó de la persecución, huyendo de un lugar a otro y, a veces, salvándose del peligro por dinero, pero, arrestado finalmente de improviso y presentado al presidente, fue torturado con grandes suplicios y arrojado por fin al fuego, recibiendo la corona de un glorioso martirio (c. 212).
- En Roma, en el cementerio de Calisto, san Esteban I, papa, que prohibió rebautizar a los herejes que buscaban la plena comunión con la Iglesia, para que no quedase oscurecida la unión bautismal de los cristianos con Cristo, que debe realizarse una sola vez (257).
- En la región cercana a la actual ciudad de Burgos, en Hispania, santa Centolla, mártir (fecha incierta).
- En Padua, en la región de Venecia, san Máximo, obispo, considerado sucesor de san Prosdócimo (s. III/IV).
- En Marsella, en la Provenza, de la Galia, san Sereno, obispo. Cuando el papa san Gregorio I Magno envió a san Agustín y sus compañeros a evangelizar Inglaterra, les dio hospitalidad, y mientras se dirigía a Roma, descansó piadosamente en el Señor en Biandrate, cerca de Vercelli (601).
- En Carnuto (hoy Chartres), en Neustria, san Betario, obispo (c. 623).
- En Palencia, en la región hispánica de Castilla, muerte de san Pedro, obispo de Osma. Fue primeramente monje, después archidiácono de la Iglesia de Toledo y, finalmente, elevado a la sede de Osma, recientemente liberada del dominio mahometano, la cual organizó con pastoral celo (1109).
- En Caleruega, población de Castilla, conmemoración de la beata Juana, madre de santo Domingo, que, llena de fe, hizo grandes obras de misericordia en favor de los pobres y necesitados (s. XIII inc.).
- En Barbastro, beatos Felipe de Jesús Munárriz Azcona, Juan Díaz Nosti y Leoncio Pérez Ramos, presbíteros y mártires. Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María, en el furor de la persecución contra la Iglesia fueron fusilados a las puertas del cementerio por las milicias populares, en odio a la vida religiosa (1936). A instancia del Superior General de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos reagrupó la memoria de todos los religiosos claretianos martirizados para celebrarla el 1 de febrero, aniversario del atentado de Holguín (Cuba, 1856) que sufrió San Antonio María Claret, su fundador.
- En la misma ciudad, beato Ceferino Giménez Malla, mártir de raza gitana. Se dedicó a promover la paz y la concordia entre su pueblo y los pueblos vecinos. En la persecución ya citada, al ver a un sacerdote arrastrado por las calles por las milicias populares y salir en su defensa, le detuvieron y, finalmente, conducido al cementerio, fue fusilado, con el rosario en sus manos, consumando así su peregrinación por la tierra (1936).
- En la aldea de Híjar, cerca de Teruel, beato Francisco Calvo Burillo, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, en el furor creciente de la persecución contra la fe, padeció el martirio (1936).
- En Madrid, beato Francisco Tomás Serer, presbíterode los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que en la persecución contra la fe mereció derramar su sangre por Cristo (1936).







