15 DE ENERO

San Pablo, ermitaño

Conocemos el “primer ermitaño” a través de la vida que escribe san Jerónimo. Nacido en la Baja Tebaida (Egipto) en una familia acomodada, fue instruido en la cultura griega y egipcia. A los dieciséis años pierde a sus padres y se encuentra rico de dinero y con una hermana mayor ya casada. Durante la persecución de Decio (249), huye a una masía del campo, pero denunciado por su cuñado se adentra en el desierto donde descubrirá su auténtica riqueza: Dios. La vida de Jerónimo nos informa de su oración, contemplación, penitencia y que Dios nunca le abandonó. Una vida santa y emblemática como aquella merecía vivirse largamente: murió a los 113 años, visitado antes por san Antonio, que le tomaría el relevo.