Procesión y misa solemne en la Catedral de Barcelona con representantes de los ocho templos jubilares designados en la archidiócesis barcelonesa
Esta tarde se ha abierto la Puerta Santa del Año Jubilar de la Esperanza en la Catedral de Barcelona en una misa solemne presidida por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, acompañado por los obispos auxiliares Javier Vilanova y David Abadías. La Eucaristía ha ido precedida de una procesión desde la iglesia de Sant Felip Neri en la que han participado, entre otros, los representantes de los ocho templos jubilares que se han designado en la archidiócesis.
En la eucaristía, retransmitida en directo por Ràdio Estel, el cardenal Juan José Omella ha dicho que «siguiendo el ejemplo del papa Francisco, hoy hemos abierto la Puerta Santa de la Catedral, Iglesia madre de nuestra Archidiócesis, como signo de la apertura de este Año Jubilar 2025 de la Esperanza». Durante su homilía, el arzobispo de Barcelona ha exhortado a pedir «confiadamente a Dios que este Año Jubilar nos haga crecer en esta hermosa virtud de la Esperanza. La Esperanza no defrauda y se arraigó en el amor de Cristo, que tanto nos amó que se hizo uno de nosotros para salvarnos».
La celebración de hoy, con motivo de la apertura del Jubileo, también ha coincidido con la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia. Así, tras la homilía, ha tenido lugar la renovación de las parejas que este año celebran 25 y 50 años de matrimonio. Antes de acabar la misa, se ha entregado un cartel a dos representantes de cada templo jubilar, así como de un cirio. Y aún, a la salida, se han repartido bolsitas con semillas para plantar en casa.
El Jubileo 2025 «Pelegrinos de esperanza» convocado por el papa Francisco e inaugurado el domingo pasado, 24 de diciembre, con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano, es toda una invitación a un estilo de vida en el contexto «de un mundo marcado por guerras, violencia, conflictos, marginación, pobreza, abusos, soledad… que llevan a muchas personas a vivir en la desesperanza», decía el cardenal Omella a los diocesanos en la carta de convocatoria de la eucaristía de hoy.
Este domingo, en las catedrales de cada diócesis del mundo, se ha celebrado esta Eucaristía con la apertura solemne del Año Jubilar. En la archidiócesis de Barcelona los templos donde se puede recibir el don de la indulgencia son, aparte de la Catedral, las basílicas de la Sagrada Familia, la Mercè, el Sagrat Cor del Tibidabo y Santa Maria de Mataró, la parroquia de Santa Maria de Cornellà de Llobregat y el santuario de Sant Josep de la Muntanya, en el barrio de la Salut de Barcelona, y la iglesia del Cottolengo del Pare Alegre, en Barcelona.
La indulgencia plenaria se podrá obtener en las condiciones establecidas por la Iglesia: recibir el sacramento de la Reconciliación, comulgar sacramentalmente y rezar un Padrenuestro por las intenciones del Papa en un período de 8 días.
¿Qué es un año Santo o Jubilar?
Una primera referencia la encontramos en la Biblia (cfr. Lv 25,8-13): debía ser convocado cada 50 años y se proponía como ocasión para restablecer la correcta relación con Dios, con las personas y con la creación, y comportaba proclamar la liberación de todos los hombres y mujeres, el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra.
Así pues, un año Jubilar es una nueva oportunidad para liberarnos de todo lo que nos encadena y no nos permite avanzar en nuestro camino junto a Aquel que fue enviado a proclamar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor (cfr. Lc 4,18-19).
Por eso, en el año Jubilar nos valemos de diferentes signos como son la peregrinación o la Puerta Santa: hacemos camino física y espiritualmente hacia un espacio donde relacionarnos mejor con Dios, con la humanidad y con la creación y cruzar el umbral , Jesucristo, verdadera puerta que nos acerca al Padre mediante el perdón que se nos ofrece y que debemos ofrecer a los demás.
El Jubileo ordinario del año 2025: Peregrinos de la esperanza
En un mundo roto por las guerras, la violencia, la injusticia, la pobreza y la marginación, el pueblo de Dios estamos llamados a ponernos a peregrinar por caminos de fraternidad, de paz, de solidaridad y de misericordia y ser testigos de esperanza. El Santo Padre Francisco, mediante la Bula Spes non confundido (la esperanza no defrauda) del 9 de mayo de 2024, nos convoca a ser estos peregrinos de la esperanza: que salgamos de nosotros mismos y de la oscuridad que nos rodea y que caminemos gozosos y esperanzados al encuentro con el Señor, con los demás y con toda la creación para reconciliarnos y avanzar en la creación de un mundo mejor.
El Jubileo ha comenzado oficialmente el 24 de diciembre de 2024 con la apertura de la puerta santa en la Basílica de San Pedro del Vaticano. En nuestra Archidiócesis el inicio del Año Santo comienza con una Eucaristía en la Catedral barcelonesa el día 29 de diciembre. El final del Jubileo será el día 6 de enero de 2026, solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que volverá a cerrarse la puerta santa de San Pedro del Vaticano.
La indulgencia plenaria
Durante el Año Santo, la Iglesia nos propone un abundante y generoso perdón para aquellos que se conviertan de corazón y pidan la remisión total de sus culpas y la restauración de sus vidas y personas. En este ámbito, adquiere relevancia la indulgencia plenaria que se nos ofrece con motivo del Jubileo y que nos ayuda a cicatrizar definitivamente las heridas del pecado y nos libera de sus consecuencias. La purificación de esta pena temporal nos abre a la comunión con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos y nos ayuda a dar esperanza a los demás.
La indulgencia puede recibirse según las condiciones habituales, esto es:
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- confesarse y comulgar, el mismo día o unos días antes o después
- orar por las intenciones del Santo Padre
- peregrinar, ya sea comunitaria o individualmente, a alguno de los lugares indicados por la Archidiócesis
- individualmente, dedicar un tiempo de oración y realizar alguna obra de caridad.
Templos donde peregrinar:
Para peregrinar, lo primero que necesitamos es fijarnos un hito y éste no puede ser otro que el encuentro con el Señor y, para llegar a este hito, estamos necesitados de una profunda transformación de nuestro interior, que es templo de el Espíritu Santo, es quien nos da y nos hace portadores de esperanza.
Para ayudarnos, la Iglesia de Barcelona nos propone los siguientes templos en los que podemos peregrinar para celebrar el año jubilar y recibir el don de la indulgencia plenaria: