La llamada de Cáritas ante la crisis

(Domingo, 2/06/2013)

Este domingo celebramos el Corpus Christi. Es una fiesta antigua y plenamente cristiana: la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesús, que Él nos ha entregado por amor.

El libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando habla de los primeros cristianos, une la asamblea eucarística con dos características básicas: la unión de los corazones y la comunión de bienes: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la distribución de las limosnas, a la fracción del Pan y a las plegarias”. La vinculación de la eucaristía con la atención a los pobres se convirtió en tradicional en las comunidades cristianas de los primeros siglos; los Padres de la Iglesia unen la partición del Pan eucarístico, que es el Cuerpo de Cristo, con el esfuerzo de partir y repartir el pan del alimento material a los pobres, que son como la personificación de Cristo. Los cristianos no podemos nunca olvidar la práctica de las llamadas obras de misericòrdia, tanto las espirituales como las corporales.

En la fiesta del Corpus Christi celebramos el Día del Amor Fraterno; es un día que nos invita vivir más, todos los días del año, el amor fraterno. Cáritas nos señala un lema para este día: “Hola, ¿hay alguien?”. Es un llamamiento, es como una petición de auxilio ante la angustia y la soledad que experimentan los pobres y las personas que se quedan a los márgenes de esta sociedad nuestra; y de manera especial es la llamada que nos dirigen los que podemos llamar los nuevos pobres.

Cuando una persona se queda sin trabajo, cuando una familia se queda sin casa, sin recursos para poder atender a las necesidades de su vida y de la de los hijos, ante el miedo y la angustia, es muy natural que surja esta pregunta: ¿estoy solo o hay alguien todavía que me pueda echar una mano?

Aquí se nos presenta un llamamiento a la solidaridad. Por fortuna, aumenta entre nosotros la solidaridad. En nuestra sociedad hay un despertar muy esperanzador de este sentimiento. Cáritas, como organismo oficial de la Iglesia para la acción caritativa y social, nos invita también constantemente a vivir esta solidaridad, porque para llevar a cabo su tarea necesita del esfuerzo de los profesionales de la acción social, de los muy numerosos voluntarios, sin los cuales muchas de las actividades que se realizan no serían posibles, y de los donantes, porque la mayor parte de las ayudas de Cáritas provienen de la iniciativa social.

La acción de Cáritas, sobre todo en las actuales circunstancias –juntamente con muchas otras iniciativas- constituye un gran factor de cohesión social. Doy las gracias a todos los que hacen posible que Cáritas pueda cumplir uno de los lemas que inspiran su actividad: “No tener un no para nadie”.

  Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona