Carta dominical | «Seamos buena noticia para los pobres»

Este domingo celebramos la VII Jornada Mundial de los Pobres. En esta Jornada, el papa Francisco nos pide que seamos buenos samaritanos, que acojamos con amor a todos aquellos a los que la vida ha dejado al borde del camino. Hoy la Iglesia nos recuerda la importancia de comprometernos con los más vulnerables y a ser, como Jesús, buena noticia para los pobres.

En el mensaje de este año, el Papa nos propone que meditemos un pasaje de uno de los libros más bellos y profundos del Antiguo Testamento: el Libro de Tobías. La lectura de este libro nos ayudará a mantener viva la esperanza en medio de las dificultades de la vida.

El capítulo cuarto del Libro de Tobías comienza con una escena conmovedora. Tobit, un anciano venerable, está despidiendo a su hijo Tobías, el cual está a punto de emprender un largo viaje. El anciano teme que tal vez ya no vuelva a ver a su hijo. Por ello, le dirige unas palabras, que hoy nos ayudarán a vivir esta Jornada.

Tobit le explica a su hijo que ha estado comprometido toda su vida con los pobres. Desde joven se ha dedicado a dar limosna y a compartir su pan con los que pasaban hambre. También ha procurado que los pobres que habían fallecido tuvieran un funeral digno. Es por ello por lo que aconseja a su hijo y le dice: «No apartes tu rostro del pobre» (Tob 4,7). Este es el versículo escogido por el Santo Padre para el lema de este año.

El compromiso de Tobit con los más pobres le llevó a continuos conflictos con las autoridades de su época. Fue perseguido y perdió sus bienes. Sin embargo, su situación de pobreza no le amilanó, sino que le ayudó a comprender más la situación de los empobrecidos que vivían junto a él. Y es que, a menudo, cuando descubrimos nuestras fragilidades podemos ser más sensibles a los sufrimientos ajenos.

El Libro de Tobit nos propone que ayudemos a los más necesitados con gestos sencillos y concretos. Los pobres son nuestros hermanos. Estamos llamados a escucharlos, a acogerlos y a descubrir la sabiduría que Dios nos comunica a través de ellos (cf. Evangelii gaudium, 198).

Dice el papa Francisco que «la llamada al bienestar sube cada vez más de volumen, mientras las voces de los que viven en la pobreza se silencian» (N.4). Según Cáritas, en España hay alrededor de 11 millones de personas que viven en situación de exclusión social (un 23,4 % de la población). En nuestra diócesis, la situación es aún más grave, ya que un 32% de nuestros hermanos (885.000 personas) se encuentran en esta terrible situación. No podemos silenciar ni ser indiferentes al clamor de tantos hermanos que piden nuestro apoyo y solidaridad.

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que siga tocando nuestros corazones y nos haga sentir que dar nos llena aún más que recibir. Confiemos a Dios todas las instituciones y personas que están al servicio de los necesitados. Seamos, con la ayuda del Señor, esa buena semilla a la que se refiere el Evangelio. Seamos la buena noticia de Jesús para los más pobres y necesitados, sobre todo para quienes han perdido la esperanza.

† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Escucha la carta dominical en la voz del cardenal arzobispo de Barcelona.