Carta dominical | La alegría del Adviento

Benedicto XVI, en el tiempo en que fue arzobispo de Munich escribió unas reflexiones sobre el tiempo previo a la Navidad, el tiempo litúrgico del Adviento que hoy iniciamos. Como buen teólogo, Joseph Ratzinger comenzaba por la explicación de los términos, y en concreto sobre el sentido de  la palabra Adviento. Lo hacía en un […]

23 Nov, 2016
Església de Barcelona

Benedicto XVI, en el tiempo en que fue arzobispo de Munich escribió unas reflexiones sobre el tiempo previo a la Navidad, el tiempo litúrgico del Adviento que hoy iniciamos. Como buen teólogo, Joseph Ratzinger comenzaba por la explicación de los términos, y en concreto sobre el sentido de  la palabra Adviento. Lo hacía en un pequeño libro, pero muy sustancioso, titulado La bendición de la Navidad.

“Adviento –decía- es una palabra latina que traducimos como presencia, como llegada. En el lenguaje del mundo antiguo Adviento era un término técnico que servía para designar la llegada de un funcionario, en especial de reyes o emperadores, a alguna zona de provincia. También podía designar la venida de la divinidad, que sale de su ocultamiento y demuestra poderosamente su presencia o cuya presencia es celebrada solemnemente en el culto.”

Los cristianos asumieron esta palabra para expresar su relación especial con Jesucristo. “Para ellos –escribía Josep Ratzinger-, Cristo es el rey que ha venido a la pobre zona de provincia de la tierra y que regala a la tierra la fiesta de su venida. Con la palabra Adviento los cristianos querían decir, en sentido muy general: Dios está presente, él no se ha retirado del mundo. No nos ha dejado solos. Aun cuando no lo veamos ni podamos tocarlo físicamente como se tocan las cosas, está presente y viene a nosotros de múltiples maneras.”

Un primer elemento de Adviento que explicaba Ratzinger es el sufrimiento, el dolor físico o moral, la enfermedad o la conciencia de nuestra fragilidad moral. También en esto el Señor está presente. “Esta certeza cristiana debería ayudarnos a mirar el mundo con otros ojos y a aprender a entender las cosas dolorosas que nos suceden como una visita, como un modo en el que Él viene a nosotros, como un modo en el que puede acercársenos”.

Un segundo elemento fundamental del Adviento es la espera, que es al mismo tiempo esperanza. El hombre es en su vida un ser que espera. Nunca la humanidad ha podido dejar de esperar tiempos mejores. Los cristianos esperamos que el Señor pase por la historia entera y que un día recogerá todas nuestras lágrimas y fatigas de modo que todo halle explicación y consumación en su reino. Jesucristo no es puro futuro, sino que se inserta en el presente. Él está ocultamente presente ya ahora. Si él existe, no hay tiempo carente o vacío de sentido. Por tanto, la esperanza cristiana no desvaloriza el tiempo, sino que significa, justamente, que cada momento de la vida tiene su valor, significa que podemos aceptar el presente y que debemos llenarlo, porque todo lo que hemos asumido desde nuestro interior tiene permanencia.      

Por último, este tiempo litúrgico no es solamente el tiempo de la presencia y de la espera del Eterno. Justamente porque es ambas cosas a la vez, escribía Ratzinger, es también y de manera especial un tiempo  de alegría, y de una alegría interiorizada que el sufrimiento no puede erradicar. Este tiempo adventual confluye en la alegría de que Dios se ha hecho niño, un niño que nos anima a tener confianza como los niños, a regalar y a recibir regalos.

Tal vez deberíamos celebrar el Adviento dejando que los signos de este tiempo penetren en nuestra alma sin que les ofrezcamos resistencia, aceptando llenos de confianza la bondad de ese Niño que viene a nosotros.

+ Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Escucha la carta dominical en la voz del arzobispo metropolitano de Barcelona.

Te interesará…

Síguenos

Facebook
Santa Úrsula i les santes verges😇Santa Úrsula i les santes verges Santa Úrsula (‘ossa petita’) i les santes d’avui van arribar a ser suprimides del Santoral, però, degut al seu culte molt tradicional, encara avui les conserva. Possiblement, la tradició vol fer d’elles un homenatge a la virginitat femenina. La tradició del segle V ens informa que el pare de la princesa bretona Úrsula la volia casar amb el príncep pagà d’Armòrica (l’actual Bretanya). Ella, que ja havia consagrat la seva virginitat, s’hi volia negar, però això suposava la guerra. Per guanyar temps va posar unes condicions: un termini de tres anys, que es reunissin deu comparses de mil donzelles cada una (d’aquí les «11.000 verges»?) i que el príncep es bategés. A la tornada d’un complicat viatge a Roma pel Rin, l’Úrsula i les companyes van ser martiritzades a Colònia pels huns d’Àtila. En una inscripció llatina a la catedral de Colònia hi consta: «XI. M. V.», que es pot llegir com «11 màrtirs verges», i no «11 milers de verges». Al MNAC es conserva el quadre d’en Joan Reixach (segle XV): «El retaule de les onze mil verges». «Les verges... segueixen l’Anyell arreu on va» (Ap 14,4).🗣«Quan trona pel mes d’octubre, neu segura», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Santa Teresa de Jesús, verge i doctora de l'Església😇🙏Teresa de Cepeda y Ahumada neix a Àvila el 28 de març de 1515, de família ‘hidalga’. Sa mare, Beatriz, es casà molt jove amb don Alonso, vidu del seu primer matrimoni i amb un avi toledà judaïtzant, Juan Sánchez. Van tenir tres filles i nou fills. Tot i que va entrar de carmelita als 20 anys, no fou fins als 40 que experimentà una profunda conversió després de trobar-se amb una imatge de “Crist molt llagat”. La nit de la seva mort, el 4 d'octubre de 1582, es va aplicar la reforma gregoriana del calendari i es van suprimir 11 dies.🗣«Per Santa Teresa, planta l’ametlla», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Preguem ben units pel papa Lleó XIV🙏. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Mare de Déu del Pilar😇Una tradició molt ar­rela­da a l'Aragó vol fer ar­ribar l'origen del santuari de l'antiga Cesaraugusta (Saragossa) als inicis matei­xos del cristianis­me (Maria s'hauria aparegut a l'apòstol sant Jaume, damunt d'un pilar). Però és a par­tir de l'època moder­na que el Pilar es­devé un gran san­tuari marià de la Península Ibèrica, amb una ir­ra­di­ació vers l'A­mèrica Llatina (ja que els nadius de les actuals Bahames ‘descobreixen’ Colom i els seus el 1492). Maria, símbol de la fortalesa en la fe, la seguretat de l'esperança i la constància en la caritat.«Si bones faves vols sembrar, fes-ho per la Mare de Déu del Pilar», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Vatican Media

Agenda

Evangelio del día

Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

(Lc 12,54-59)