Tres seminaristas de Barcelona reciben la admisión a los Sagrados Ordenes

Peter Kibiru, Joan Xipell y Armand Kamnang reciben la aceptación de la Iglesia en el camino hacia la ordenación con el obispo Mons. Agustí Cortés

Tres seminaristas de Barcelona, ​​Peter Kibiru, Joan Xipell y Armand Kamnang, han recibido la admisión en Ordes Sagrats. La celebración ha tenido lugar en el Seminario Conciliar de Barcelona, ​​y presidió el obispo de Sant Feliu, Mons. Agustí Cortés.

Concelebrando, destacaban los formadores del seminario y, entre ellos, el párroco Mn. Salvador Bacardit. Había otros presbíteros y diáconos vinculados a los seminaristas, así como, grupos y movimientos donde realizan su labor pastoral.

Humildad, conciencia y evangelizar

Mons. Agustí Cortés bendijo a los tres seminaristas admitidos a recibir las órdenes sagradas y les animó a continuar el camino hacia el presbiterado. Les invitó a profundizar en la relación entre el don recibido y el compromiso que comporta. En este sentido destacó tres aspectos que suponen este paso y vivir el proceso del ministerio del presbiterado, centrándose en San Pablo.

De entrada, «sentirse el último del Pueblo Santo, lo que nos hace capaces de recibir este don», dijo. En esa línea, subrayó el aspecto de humildad para entender la misión sacerdotal. «Empiece un período en el que la persona trata de hacer de su corazón el corazón de Cristo, convirtiéndose en un auténtico presbítero y apóstol».

En segundo lugar, ser conscientes de la vocación y el presente recibo que «Dios mismo nos ha comunicado». Y, por último, el obispo destacó la necesidad de ir a comunicar ese mensaje del misterio del amor de Dios. Tal y como les exponía, «no podéis esconderlo, tenéis una fuerza dentro que os lleva a dar a conocer este tesoro». «Esa es la esencia del presbiterado. Habéis recibido el gran secreto del amor de Dios, hasta el punto de entender su vida haciendo partícipes a todo el mundo».

El gozo de vivir la aceptación de la Iglesia

Los familiares de los tres candidatos asistieron también a la celebración, así como, a muchos de los compañeros de seminario. Y es que para los seminaristas éste es uno de los pasos más importantes, ya que, como explica Joan Xipell, «de alguna manera, supone el reconocimiento de la Iglesia a la autenticidad de las intuiciones vocacionales que he ido experimentando y madurando en los últimos años». «Es un momento de dejar, más si cabe, la misma vocación en manos del Señor y de su Iglesia», añade.

También, Peter Kiburu destaca la alegría de ese paso, que le «da fuerza y ​​confianza para continuar el camino hacia el presbiterado». «La Iglesia reconoce mi vocación y me ayuda a prepararme, con mayor empuje hacia la ordenación», explica. Así mismo, Armand Kamnang, lo vive como un «empuje», «una motivación por lo que aún queda por delante». «La Admisión en Ordes es un paso único -argumenta- respecto al ministerio del lectorado y el acolitado, ya que es exclusivo del seminarista». «Compartir este gozo con tu familia y amigos y con el cura que te van acompañando en este camino vocacional es también muy especial», asegura.

 

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