Presbíteros ordenados en los últimos siete años, junto con diáconos y seminaristas, se reunieron en el Seminario Conciliar de Barcelona para el primer encuentro del curso, con la presencia de los Obispos Auxiliares Mons. David Abadías y Mons. Javier Vilanova Pellisa. El hilo conductor fue «la santificación sacerdotal y la fragilidad», a cargo del P. Emilio Lavaniegos, operario diocesano y psicólogo especializado en clero.
El P. Lavaniegos subrayó la importancia de «reconocer nuestra vulnerabilidad en la búsqueda de la santidad» y que «el deseo de santificación implica abrazar nuestra fragilidad». En este contexto, se promovieron diálogos en grupos pequeños donde los asistentes compartieron experiencias sobre cómo la fragilidad se manifestó en sus vidas espirituales.
Reflexiones sobre santidad y fragilidad humana
El P. Lavaniegos enfatizó que «la santidad no se debe confundir con la perfección», destacando que la búsqueda de ideales inalcanzables puede ser un obstáculo. En cambio, «la aceptación de la fragilidad permite cultivar una comunidad más inclusiva y empática». Destacó que «la fragilidad no es un impedimento, sino una fuente de fortaleza», y al aceptar nuestras debilidades, se abre la puerta a la empatía. Lavaniegos también abordó la importancia de valorar las diferencias, considerándolas «oportunidades para el crecimiento personal y colectivo».
El encuentro reafirmó el compromiso de la Archidiócesis de Barcelona de fortalecer la fraternidad sacerdotal. Lavaniegos concluyó que «es cuando abrazamos nuestra fragilidad que encontramos la verdadera fortaleza», cultivando un ambiente de apoyo y respeto entre sacerdotes, diáconos y seminaristas.
En su discurso, Lavaniegos enfatizó que «la santidad no debe confundirse con la perfección» y que la aceptación de la fragilidad promueve una comunidad inclusiva. También instó a los sacerdotes a apoyarse mutuamente y a abrir un diálogo sobre el significado de ser santo en el contexto actual.