
El papa León XIV nos invita a rezar este julio por el respeto a la vida humana
Durante este mes de julio, el Papa León nos invita a rezar por el respeto a la vida humana, para que sepamos reconocer en cada persona un don sagrado que refleja el…
Cerca de un millar de fieles participan en una eucaristía marcada por la oración y el agradecimiento por el «milagro de solidaridad» con el pueblo venezolano.
Cerca de un millar de fieles se reunieron este jueves 2 de julio en la basílica de Santa María del Mar en una eucaristía convocada por la Iglesia de Barcelona para rezar por la paz y la esperanza. La celebración fue una muestra de comunión con el pueblo venezolano, que atraviesa una grave situación humanitaria, y un signo de cercanía hacia todas las personas que sufren.
La eucaristía estuvo presidida por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona. La homilía estuvo a cargo de Mons. Tomás Jesús Zárraga, obispo emérito de San Carlos (Venezuela) y actualmente residente en la Cartuja de Montalegre, en Tiana. Concelebraron también el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova Pellisa; el arcipreste de la zona pastoral, Mn. Josep Maria Turull; el director del Secretariado de Pastoral con Migrantes, Mn. Joan Cabot, y el rector de la basílica de Santa María del Mar, Mn. Salvador Pié.
La basílica quedó prácticamente llena y muchas personas siguieron la celebración de pie. Entre los asistentes había numerosas familias y miembros de la comunidad venezolana residente en Cataluña, algunos de los cuales portaban banderas de su país. La celebración estuvo acompañada musicalmente por el grupo venezolano de música criolla Ensamble de Cuatros.
El cardenal Omella dio la bienvenida a los fieles y transmitió el saludo y el agradecimiento del arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord Castillo, con quien había hablado antes de la celebración y que se unió espiritualmente a esta iniciativa.
El arzobispo de Barcelona recordó también que el 2 de julio es una fecha muy significativa para el pueblo venezolano. Ese día, en 1899, Venezuela fue consagrada perpetuamente al Santísimo Sacramento del Altar, un hecho único en la historia de la Iglesia venezolana.
«Todos estamos unidos en esta oración y en esta fraternidad con Venezuela», afirmó el cardenal. Asimismo, pidió que «Jesucristo siga alimentando la esperanza y la fe de todo el pueblo venezolano».
En su homilía, Mons. Tomás Jesús Zárraga recordó que la Eucaristía es el memorial de la entrega de Jesucristo para la salvación de toda la humanidad. «La voluntad del Padre es que todos nos salvemos y lleguemos al conocimiento de la verdad», afirmó, recordando que el Espíritu Santo habita en lo más profundo del corazón de los bautizados.
«Somos casa de Dios», dijo, invitando a los fieles a corresponder al amor de Cristo con una vida entregada a los hermanos. «Él me amó y se entregó por mí», afirmó, invitando a toda la asamblea a repetir esas palabras como profesión de fe. Recordó que el amor recibido de Dios se transforma en servicio a los demás.
Citando a Benedicto XVI, recordó que «la vida cristiana es vivir en el corazón de Jesús» y subrayó que «cuando amamos a quienes sufren, es Jesús mismo quien ama a través de nosotros».
El obispo emérito venezolano agradeció el compromiso de tantas personas e instituciones que continúan haciendo llegar ayuda humanitaria a su país. Habló de un «milagro de solidaridad» que se concreta en el envío de alimentos, medicamentos y otros recursos, pero recordó que esa solidaridad se mantiene viva gracias a la oración.
«Es en la oración donde encontramos el sentido», afirmó. Con estas palabras invitó a los presentes a rezar por los difuntos y por sus familias, y animó a todos los fieles a salir de la eucaristía renovados en la esperanza y dispuestos a seguir sirviendo a los más necesitados, haciendo suyas las palabras de Jesús: «Tuve hambre y me disteis de comer». Como expresó con un tono cercano y coloquial: «¡Salgamos pa’lante!», una expresión recibida con una sonrisa y el asentimiento de muchos de los asistentes.
Fotografías: Agustí Codinach