Recepción de san Juan y san Luis

Los cardenales Juan José Omella y Lluís Martínez Sistach han celebrado sus santos con los trabajadores del Arzobispado de Barcelona en el Palacio Episcopal

Fotografías de la recepción: Ramon Ripoll

Con la celebración de san Juan y san Luis, el cardenal Joan Josep Omella y el cardenal Lluís Martínez Sistach han celebrado la recepción de las fiestas en el Palacio Episcopal. Un momento para vivir la Fraternidad, tal como ha aludido el obispo auxiliar Toni Vadell, entre todos los que trabajan por el Arzobispado de Barcelona. Y es que la hermandad entre los presentes, tal como ha explicado el cardenal Sistach, es “entrañable de compartir con la curia diocesana”.

Vivir la Fraternidad en el Palacio Episcopal

El encuentro ha tenido lugar en el Salón del Trono, un entorno con años de historia, y dónde antiguamente el obispo recibía las visitas. Así, el cardenal Omella ha aprovechado la celebración de san Luis y san Juan para agradecer el “buen trabajo que se ha hecho durante el curso, en que se ha trabajado uno de los ejes del Plan Pastoral diocesano, la Fraternidad”. La Fraternidad, el mismo punto en que ha incidido el obispo Toni. Primeramente, el obispo auxiliar ha mostrado unas palabras de agradecimiento hacia los dos cardenales. Ha explicado, que Dios los ha escogido para “ser instrumentos de su Gracia, de su Amor, de su compañía y misericordia, en la Iglesia que peregrina a Barcelona”.

Además, el obispo Vadell les ha dado gracias para mostrar el enamoramiento que viven por Cristo. Un amor, tal como ha añadido, muy ligado al Plan Pastoral. Una actitud que nace, según ha comentado, “del encuentro con Jesucristo, de la intimidad con Él”. Un punto clave, como ha remarcado, para la evangelización. “Mirad como se quieren”, decían los primeros cristianos. Es por eso que el obispo Toni ha recordado cómo de atractiva es “una comunidad que se deja querer por el Señor, que se quieren entre ellos”.

Una misma necesidad: ser queridos

Además, el obispo Toni ha explicado un testigo que le ha hecho reflexionar. Un joven cristiano de Barcelona, que ha estado productor de la película Faraway Land (relata el testimonio de unos refugiados en Grecia) le explicó al obispo qué es el que más lo había marcado. Y es que, lo que más le impresionó, es que “las personas refugiadas tienen la misma necesidad que nosotros: ser queridos”.

Así, ha concluido que es esta la necesidad que comparten todos los presentes al acto. “Servidores de la Curia, delegaciones y secretariados, parroquias, fundaciones, asociaciones y movimientos, escuelas y universidades… Todos necesitamos ser queridos”. Finalmente, reiteró el agradecimiento hacia los cardenales, puesto que, “es la paternidad la que hace que la fraternidad no sea simplemente un valor como la revolución francesa, sino una consecuencia de la Gracia de un Amor más grande”.

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