
Presentado el nuevo Ciclo de Órgano de la Catedral de Barcelona
Hoy martes 6 de octubre se ha presentado una nueva edición del Ciclo de Órgano de la Catedral de Barcelona. El acto ha contado con la presencia del deán de la Catedral…
El obispo Javier finaliza las predicaciones cuaresmales en la Catedral de Barcelona en torno a la cita bíblica: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».

“Enamórate del Señor porque Él está loco por ti. Él es la alegría de tu corazón, quien te ha dado la vida y nunca te abandonará”. Así, con confianza y convicción, el obispo Javier Vilanova i Pellisa ha finalizado la tercera y última de las tres predicaciones cuaresmales que ha realizado este año en la Catedral de Barcelona. Tres sesiones en torno a la cita bíblica: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».
En esa tercera predicación, el obispo auxiliar de Barcelona ha reflexionado a partir de la afirmación: “Yo soy la vida”. La explicaba argumentado que “la vida nuestra está en Cristo, porque en Cristo está la vida. Dios es el creador y el motor de esa vida”.
Ante la certeza de que “nada es igualable a la persona humana en toda la creación”, el obispo exhortó a “no cansarse de admirar la belleza humana”. Un regalo de Dios, por el que debemos “mostrarnos agradecidos por haber recibido tanto y de forma gratuita”.
Sin embargo, Mons. Vilanova lamentó cómo, a veces, “hay un rechazo de Dios, que pese a darlo todo hay que rechaza ese amor de Dios”. Partiendo de ahí preguntó a los fieles: “¿Qué pasa cuando se quita a Dios de la vida?”. Respondiendo al interrogante, dijo que “sin Dios no tenemos la comunidad que él nos da, ni vemos a los hermanos”. “Nos hacemos nosotros “Dios” con un ego que nunca se llena,- continuaba el obispo- siempre está vacío”.
Ante esta carencia de Dios, el prelado advirtió que “se pierde el sentido de la Vida, porque estamos creados para vivir y amar”.
Además, el obispo Javier recordó que a pesar de alejarse a uno de Dios la misericordia de Dios nunca se apaga, sino que es “eterna”. En esta línea puso subrayar el sacramento de la reconciliación es “fuente de amor y salvación” que nos recuerda que “nunca debemos perder la esperanza porque nunca nos dejará de amar”.
Concluyendo la predicación cuaresmal, y con toda la reflexión de base, exhortó a “poner a Dios en el centro. “Escucharle en cada uno de los momentos de nuestra vida y desde la Palabra”. “Él nos dará vida y uno amor incondicional -decía el obispo-. Quien vive en el amor de Dios será fuente de vida plena siendo portadores también de vida”, añadió.