Fotografías: Catedral de Barcelona
La Catedral de Barcelona acogió este miércoles 11 de febrero la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo, en el marco de la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, una cita ya tradicional que cada año reúne a la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Barcelona, Sant Feliu y Terrassa.
La celebración eucarística estuvo presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa, y contó con la participación de numerosos voluntarios, peregrinos y fieles. El ambiente festivo y, al mismo tiempo, recogido se hacía visible en una catedral que, a lo largo de la jornada, ya había acogido la oración de muchos fieles en la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes.
«El Señor está contigo»
En su homilía, el obispo centró su mensaje en el lema de este año del trienio de Lourdes, inspirado en el evangelio de la Anunciación: «El Señor está contigo». Mons. Vilanova subrayó la importancia de acoger esta presencia de Dios en la vida cotidiana, siguiendo el ejemplo de María. «María escuchó, acogió y compartió. No podemos compartir a Dios si antes no lo hemos acogido en nuestro corazón», afirmó.
El obispo animó especialmente a vivir «una fe despierta, arraigada en la oración y en la confianza». Recordó que «con Él lo tenemos todo» y que esta presencia «da sentido y plenitud a la vida, especialmente en los momentos de fragilidad, de enfermedad y de sufrimiento».
En este contexto, Mons. Vilanova invitó a toda la comunidad a elevar una oración especial por la paz en el mundo, por la Iglesia, por los pastores y los laicos, y muy especialmente por los enfermos, a quienes definió como «los preferidos». «Pongámoslos a los pies de la Virgen, ella es intercesora y canal de gracias», afirmó, evocando también la fuerte devoción popular vinculada a Lourdes.
Imposición de la insignia a los nuevos miembros
Uno de los momentos más significativos de la celebración tuvo lugar después de la homilía, con la imposición de la insignia de la Hospitalidad a un grupo de miembros activos que han cumplido tres años de voluntariado. El presidente de la Hospitalidad, Jaume Esteve, llamó personalmente a los nuevos miembros a subir al presbiterio, donde recibieron este signo visible de pertenencia y compromiso.
Tal como explicó el presidente, «este es el momento en que reafirman su compromiso. Ya han vivido el período de aprendizaje y se reconoce su vinculación con la entidad». Un gesto sencillo pero cargado de simbolismo, que reconoce el servicio fiel y discreto de tantas personas que dedican tiempo y esfuerzo al acompañamiento de los enfermos.
Tal como expone Jaume Esteve —en declaraciones posteriores— esta jornada se espera cada año y se vive «con alegría y espíritu de familia». «Es una jornada marcada por la fe, la gratitud y el compromiso renovado de servicio». Subraya el sentido de la homilía del obispo, como «la llamada a vivir una entrega generosa, siguiendo el testimonio de María y de Bernardita».
El presidente destaca que esta celebración «nos ayuda a reafirmar nuestra misión y a seguir caminando con esperanza, como una Hospitalidad viva y comprometida, especialmente en el servicio a los más necesitados».
La procesión de antorchas, un final lleno de emoción
Como ya es tradición, la jornada culminó con uno de los momentos más emotivos: la procesión de antorchas por los claustros de la Catedral. Las luces de los farolillos de la Hospitalidad fueron iluminando el recorrido hasta llegar a la capilla de Nuestra Señora de Lourdes, creando un ambiente de silencio, oración y profunda comunión.
Un gesto sencillo pero cargado de simbolismo, que expresa la luz de la esperanza, la fe compartida y el deseo de seguir caminando juntos, como Iglesia, al lado de quienes más sufren, bajo la mirada maternal de Nuestra Señora de Lourdes.