Foto: A. Codinach
La Sagrada Familia ha cerrado este jueves el ciclo de conferencias teológicas para reflexionar sobre la torre de Jesucristo, el significado de la basílica y diversas cuestiones espirituales y contemporáneas desde una mirada cristiana. La segunda sesión ha contado con las intervenciones de los doctores Joan Torra y Armand Puig.
«La torre es el mismo Jesucristo»
El doctor Joan Torra, especialista en patrística y rector del Ateneu Universitari Sant Pacià, ha defendido que la torre de Jesucristo «es un ejercicio de humildad más que de soberbia», recordando un texto de san Agustín. «La torre es el mismo Jesucristo. Así de taxativa es la frase de san Agustín en su comentario al salmo 60», ha afirmado.
El también miembro de la comisión teológica de la Sagrada Familia ha manifestado que quien entra en la basílica «entra en la historia de Jesucristo, tal como Dios entró en la vida». «En este camino que va del Nacimiento a la Pasión puedes volver atrás, repetirlo y recorrer el camino de Jesucristo; y cuando te detienes en el centro, estás bajo la torre de Jesucristo. Bajo esta torre puedo mirar hacia arriba y saber que mi vida tiene sentido. Desde lo alto le han dado sentido, porque esa palabra creadora también me alcanza a mí», ha comentado.
«Gaudí previó un faro para toda la ciudad»
Por su parte, el doctor Armand Puig, especialista en Biblia y en Gaudí, ha señalado que «Gaudí previó un faro para toda la ciudad». También ha defendido que «la basílica es una parte de la ciudad, no un elemento foráneo ni apartado», y que «no es una fortaleza». «La Sagrada Familia es una manzana más del Ensanche de Barcelona. No hay excepciones. La Sagrada Familia es democrática», ha sentenciado.
En este sentido, Puig ha explicado que la gran cruz que coronará la torre de Jesucristo «no tiene la finalidad de imponer un signo a la ciudad», sino que «constituye una invitación para que una multitud de personas se acerquen a la cruz, visual y presencialmente, y sepan que Jesús quiso dar la vida, él que quería salvar el mundo. La cruz, pues, es un árbol de misericordia».