Fotografía: Sagrada Familia
La Basílica de la Sagrada Familia acogió este domingo 29 de marzo la celebración del Domingo de Ramos. La presidió el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa, acompañado, entre otros, por el rector de la basílica, Mn. Josep Maria Turull.
La celebración comenzó con la bendición de los ramos en la plaza de la Sagrada Familia, donde miles de fieles se congregaron alrededor de la fachada del templo para conmemorar la entrada de Jesús en Jerusalén.
En sus palabras iniciales, Mons. Vilanova expresó la alegría de la Iglesia reunida en este día, recordando que, más de dos mil años después, «¡Jesús está vivo y continúa presente entre los fieles!», exclamó ante los asistentes que sostenían los ramos. Invitó a vivir especialmente estos días de Semana Santa «con un corazón abierto», señalando que «Cristo quiere entrar en cada persona para darle vida». Animó a los presentes a acogerlo y darlo a conocer con el testimonio de la propia vida. En este sentido, también subrayó la llamada a «ser luz en medio de la ciudad», llevando a Cristo al corazón de la vida cotidiana.
Mirar a Jesucristo, fuente de alegría, paz y esperanza
Tras la bendición, se inició la procesión de entrada y la celebración de la Eucaristía en el interior del templo, en el marco de la programación especial de Semana Santa organizada por la basílica.
En el momento de la homilía, el obispo auxiliar centró su reflexión en la mirada a Jesucristo y en los tres aspectos fundamentales que aporta contemplarlo. En primer lugar, destacó la alegría que supone el encuentro con Él. «Él transforma el corazón y da sentido a la vida», afirmó. «Nuestro tesoro es encontrar a Jesucristo», subrayó, recordando que Él es la fuente del amor y el fundamento de la existencia cristiana.
En segundo lugar, remarcó que contemplar a Cristo «llena el corazón de paz», una paz especialmente necesaria en el mundo actual y en la vida de las familias. Recordó que el camino para alcanzarla pasa por el mandamiento del amor, invitando a acoger a Cristo como forma concreta de acoger a los demás.
Finalmente, Mons. Vilanova destacó la esperanza que supone mirar a Jesús. En este sentido, animó a vivir esta Semana Santa como una oportunidad para renovar la esperanza, confiando en que el Señor «lo hace todo nuevo» y no abandona nunca a sus fieles. Concluyó exhortando a dejarse acompañar por Cristo en estos días y a vivirlos con fe y apertura de corazón.