Mons. David Abadías: «Los consagrados y las consagradas sois la sonrisa de Dios en el mundo»

Celebración de la 28ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada con el lema "Aquí estoy Señor, que se haga tu voluntad"

Fotografías: Catedral de Barcelona

«Los consagrados y consagradas sois la sonrisa de Dios en el mundo». Con estas palabras se dirigía el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías, a los religiosos y religiosas en la celebración de la 28 ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Con el lema «Aquí estoy Señor, que se haga tu voluntad», ha tenido lugar el viernes, 2 de febrero, día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Presentación del Señor, popularmente conocida como la Candelaria. En este contexto, los religiosos y religiosas se congregaron en la Catedral de Barcelona que quedó toda iluminada, por las candelas de los consagrados y consagradas que el obispo David bendijo al inicio de la misa.

«Ser la luz en medio de la oscuridad»

Entre los concelebrantes destacaba el responsable de la Delegación diocesana para la Vida Consagrada, P. Joan Josep Moré y, sentada en primera fila, la presidenta de la Unión de Religiosos de Cataluña, Susana García del Álamo. Ésta dio la bienvenida y exhortó a los religiosos y religiosas a ser un ejemplo de Dios en medio de la sociedad. «Estamos llamados a transparentar la ternura de Dios, éste es el encargo que nos hace Jesús: ser y estar en el mundo para hacer posible su ternura». Con estas palabras, la religiosa carmelita de San José recordó a los consagrados que han sido escogidos «para llevar luz en medio de tanta oscuridad, para curar las heridas de la humanidad, para hacer realidad el carisma de nuestros fundadores y fundadoras».

Haciendo eco de las palabras del resumen del documento del sínodo de la sinodalidad, compartió con los religiosos que «la Iglesia necesita dejarse interpelar por la voz profética de la vida consagrada, centinela vigilante de las llamadas del Espíritu ». «Es por eso que debemos sentir la urgencia de renovar la esperanza y ser creativos en la forma de presentar el Evangelio – exponía la presidenta de la URC – compartiendo, no sólo lo que hacemos sino sobre todo lo que somos: personas consagradas con el propósito de entregar la vida».

«Seamos con nuestros carismas la sonrisa de Dios»

Durante la homilía, el Mons. David Abadías agradeció a los religiosos y religiosas su servicio a la Iglesia. «Su don, su carisma y entrega supera las expectativas». Con este reconocimiento, el obispo declaró que «forman parte de un proyecto», y les dijo cómo en esa «confluencia de carismas, requisas y debilidades hay que confiar en el Señor».

Lleno de convicción, Mons. Abadías se refirió al papel de los religiosos y religiosas, «el fruto de la palabra de Dios y el Espíritu del Señor, un fruto del corazón del Padre». Sin embargo, les expuso la necesidad de dar a conocer este don. «Tenemos la perla más preciada ya veces en vez de mostrarla la escondemos. A veces, perdemos lo que nos configura; la alegría». Insistiendo en este aspecto, declaró que «el consagrado y la consagrada es un signo de la Alegría de Dios. Sois la sonrisa de Dios en el mundo y la expresión de todos los carismas que Dios va repartiendo de forma creativa a sus órdenes y congregaciones donde está». Los exhortó a «llevar siempre la sonrisa de Dios» porque «una sonrisa despierta sonrisas y Vuestra alegría será Fuente de vocaciones». «Seamos con nuestros carismas la sonrisa de Dios, dijo.

Tras la homilía, se procedió a la renovación de los votos con la oración para la renovación de la consagración, que pronunciaron todos.

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