Fotografías: Catedral de Barcelona
El Arzobispado de Barcelona celebró este sábado 11 de abril en la Catedral de Barcelona la vigilia de oración por la paz, respondiendo a la convocatoria del papa León XIV a toda la Iglesia universal.
La celebración, que tuvo lugar después de la misa conventual, fue presidida por los obispos auxiliares de Barcelona, Mons. David Abadías y Mons. Javier Vilanova, que acompañaron a los fieles en este momento de recogimiento y oración, abierto a toda la comunidad diocesana.
En su mensaje de Pascua Urbi et Orbi, el papa León XIV hizo un llamamiento urgente a superar la violencia, a no acostumbrarse a la guerra ni a la indiferencia ante el sufrimiento humano, y a «elegir la paz» como camino de vida.
Una paz que nace del corazón
Mons. David Abadías recordó las palabras de Cristo resucitado cuando se hace presente entre sus discípulos: «La paz esté con vosotros». Subrayó que esta paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino un don que proviene de Dios y que transforma profundamente a la persona.
El obispo auxiliar destacó que «la auténtica paz comienza en el propio corazón» y que es difícil construirla exteriormente si antes no arraiga en el interior de cada persona.
Un llamamiento a no ser indiferentes
Mons. Abadías advirtió del peligro de una sociedad que se acostumbra a la violencia y se vuelve indiferente ante el dolor de los demás. En esta línea, recogió la advertencia del Papa sobre el riesgo de acostumbrarse a la guerra y de volverse insensibles ante las injusticias y el sufrimiento de quienes viven situaciones de conflicto. Ante ello, invitó a los fieles a mantener un corazón abierto y atento, capaz de conmoverse y actuar.
La oración tuvo también una dimensión universal, con especial intercesión por los pueblos afectados por los conflictos, por los niños y familias que sufren sus consecuencias, y para que se abran caminos de diálogo y reconciliación entre las naciones.
Llamados a ser constructores de paz
Mons. Abadías señaló el perdón como un camino imprescindible para la paz. «Un corazón que ama y perdona es un corazón donde la paz puede habitar», dijo, y subrayó que la reconciliación es la vía que permite romper las dinámicas de conflicto tanto en la vida cotidiana como entre pueblos y naciones. En este sentido, afirmó que solo desde un corazón transformado se puede llegar a ser verdadero constructor de paz.
Finalmente, animó a los fieles a acoger el don del Espíritu Santo para vivir en el amor y el perdón, y así convertirse en instrumentos de paz en el mundo. «Llevar la paz es un signo de la presencia de Dios y nos identifica como cristianos», concluyó.
Con esta vigilia, la Iglesia en Barcelona se ha unido a la comunidad cristiana de todo el mundo en una oración compartida por el don de la paz, en un contexto marcado por las tensiones y los conflictos internacionales.