Más de 1.000 niños necesitarán ayuda para este curso escolar

Càritas Diocesana pide a la administración que aumente el número de plazas de guardería y dé más becas a los alumnos

La escuela ya ha comenzado, y con motivo de la vuelta a las aulas, Cáritas Diocesana de Barcelona ha querido remarcar que este curso no no será el mismo para todos. Son muchas las familias que no cuentan con recursos suficientes para garantizar la alimentación de sus hijos durante el horario lectivo, adquirir material escolar, realizar actividades extraescolares, pagar la cuota escolar o la guardería. En consecuencia, muchos niños ven vulnerados sus derechos, lo que les sitúa en una posición de desigualdad.

Según afirma la adjunta a la Acción Social de Cáritas Diocesana de Barcelona, ​​Mercè Darnell, «no se prevé que el curso que hoy empieza sea diferente de la anterior». «Estamos preparados para ayudar a un número similar de familias durante el curso 2017-2018», ha dicho. En este contexto y durante el curso 2016-2017, Cáritas Diocesana de Barcelona ha ayudado 631 familias en gastos relacionados con infancia, 257 más que durante el curso 2015 a 2016. La ayuda prestada a los 1.085 niños de estos familias ha representado un gasto de 320.000 €, 140.000 € más que en relación al año pasado.

Esta situación se explica por el índice de pobreza severa en Cataluña, que el año 2016 afectaba un 9% de la población (situado en un 7% antes de la crisis). Un 47% de los hogares atendidos por Cáritas Diocesana durante 2016 son familias con niños, y en la mayoría de casos la situación de estos niños y niñas vulnerables es fruto de una pobreza severa que afecta a todos los miembros del hogar. No contar con un trabajo o con un sueldo digno conlleva no tener suficientes ingresos, y esto provoca una situación de exclusión social que repercute negativamente en la educación de niños y niñas.

Por otra parte, se ha garantizado que en torno a 350 niños y niñas hayan podido participar en refuerzos escolares durante el curso 2016-2017, con un incremento del 11% respecto al curso anterior. Desde la entidad señalan como una de las preocupaciones más significativas la dificultad para compaginar la vida laboral y la familiar, ya que los niños y niñas en situación vulnerable pasan muy poco tiempo con sus padres y madres que tienen que dejarlos con terceros. Por este motivo, la intervención con los niños debe ir acompañada de un apoyo a los padres y madres para conciliar vida personal y familiar y poder acceder al mercado laboral adaptado a sus posibilidades, seguida de una política real de acceso a la vivienda.

Es necesario para solventar la situación, la ayuda de la administración, a la que Cáritas pide que «la educación de los niños sea una prioridad de forma que no tenga que depender de la capacidad de inversión en la enseñanza de los padres». Cáritas Diocesana de Barcelona apunta que todas estas medidas deben servir para reducir el fracaso escolar, el absentismo escolar y el abandono prematuro de la escuela, y defienden que es imprescindible el acceso de los niños al ocio, el deporte y la atención extraescolar (refuerzo escolar y psicológico), reduciendo las barreras económicas y sociales y promoviendo la participación de las familias, ampliando las competencias parentales y la comunicación entre padres e hijos.

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