San Eliseo, profeta
San Eliseo, profeta
El segundo Libro de los Reyes recoge las tradiciones de este hombre de Dios que profetizó en la segunda mitad del siglo IX aC., en el reino del Norte. Se le relaciona con la comunidad de los llamados hijos de los profetas y fue discípulo del profeta Elías, de quien recibió su capa (= espíritu). Su nombre significa “Dios es mi salvación”, evocando la acción liberadora del Dios de Israel y que se manifiesta a todas las personas honradas, de cualquier pueblo y condición: a una pobra viuda, a una rica extranjera, a un general enemigo… Su acción resulta decisiva en el campo político para consolidar la fidelidad de Israel a la Alianza. Se considera el predecesor de la orden carmelitana y se le representa vestido con el hábito del Carmelo. Lo acompaña una paloma bicéfala, por disponer tanto de su propio espíritu profético como del de Elías.
- En Samaría o Sebaste, en Palestina, conmemoración de san Eliseo, que fue discípulo de Elías y profeta en Israel, desde el tiempo del rey Jorán hasta los días de Joás. Aunque no dejó oráculos escritos, con sus milagros anunció la salvación que había de llegar para todos los hombres (s. IX a.C.).
- En Aquileya, en la región de Venecia, san Proto, mártir (s. inc.).
- En Soissons, en la Galia Bélgica, santos Valerio y Rufino, mártires (s. IV).
- En Nápoles, en la Campania, san Fortunato, obispo (s. IV).
- En Vienne, en Burgundia, san Eterio, obispo (s. VI).
- En Constantinopla, san Metodio, obispo, que siendo monje viajó a Roma para encontrarse con el papa Pascual I, para defender la veneración de las imágenes, y, elegido obispo, pudo celebrar solemnemente el triunfo de la fe ortodoxa (847).
- En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, santos mártires Anastasio, presbítero, Félix, monje, y Digna, virgen, que murieron el mismo día. Anastasio, por confesar su fe cristiana ante los jueces musulmanes, fue degollado, y con él murió también Félix, de la región de Getulia, en África del Norte, que había propagado la fe católica y la vida monástica por Asturias. Digna, aún joven, por haber reprendido al juez por la muerte de los dos anteriores, fue degollada de inmediato (853).







