Los presbíteros extradiocesanos se encuentran con el obispo Javier en la clausura del curso

Algunos de los sacerdotes extranjeros se quedan en la Archidiócesis de Barcelona como Mn. Nganizi, que llegó hace 14 años de Ruanda y hoy en día es párroco en Santa Coloma

Fotografías: Agustí Codinach
Los presbíteros extradiocesanos del Arzobispado de Barcelona se han reunido con el obispo auxiliar de Barcelona, ​​Mons. Javier Vilanova Pellisa como clausura del curso. El encuentro tuvo lugar en el Seminario Concilar de Barcelona, ​​donde asistieron una treintena de curas extranjeros que este año han cursado aquí parte de su formación y han colaborado pastoralmente en alguna parroquia de la archidiócesis.

Una riqueza por la archidiócesis

Entre los asistentes destacaba el coordinador del encuentro y responsable de la Delegación de Acompañamiento y Formación del Clero, Mn. Salvador Barcardit. Tal y como explica Mn. Bacardit, «es una riqueza poder contar con estos sacerdotes que llegan dispuestos para aprender y servir a las comunidades parroquiales a las que están destinados». Asegura que el aprendizaje no es sólo por parte de quienes llegan sino también para los autóctonos, sobre todo «gracias a las experiencias que aportan de iglesias más jóvenes y solidarias y con comunidades más jóvenes».
El delegado del Acompañamiento al Clero destaca que además suponen un vínculo de unión con los fieles extranjeros que viven su fe en la archidiócesis, ya que «aportan cercanía, con su talante cultural más cercano y familiar ».
Con esta mirada hacia la Iglesia global, durante el encuentro cada uno compartió la situación vocacional de sus diócesis de origen explicando los contrastes con la Iglesia de Barcelona. En un segundo momento del encuentro, cada uno explicó su experiencia en la archidiócesis Barcelonina.
El obispo Javier Vilanova Pellisa, les agradeció su testimonio de que aporta una «dimensión universal de la Iglesia y nos enriquece con las experiencias de sus países». En una muestra de servicio hacia ellos, el obispo se ofreció a mejorar las dificultades que puedan tener y echarles una mano.

Mn. Nganizi, de Ruanda en Barcelona

Este encuentro supone para algunos de los sacerdotes la despedida de esta experiencia como presbíteros extradiocesanos. Después de un período de unos tres años muchos se preparan para volver a su hogar. En cambio, para otros supone un punto y seguido, ya que continuarán su labor pastoral en la Iglesia de Barcelona. Éste ha sido y sigue siendo el caso del Cyprien Nganizi, de Ruanda. Con treinta y tres años llegó a Barcelona y hasta el día de hoy, con cuarenta y siete años continúa.
Mn. Nganizi actualmente se encuentra en Santa Coloma, donde es párroco de las parroquias de Santa Rosa y Santa María, así como cura en el Hospital Esperit Sant. Asegura que a su llegada le sorprendió «todo» como la vida sociocultural o la práctica religiosa, «que entre Europa y África son dos realidades distintas», y supuso «un cambio radical en su vida». A pesar de este cambio tan repentino, destaca el buen recibimiento y acogida por parte de la comunidad, y por parte del párroco que había, quien lo recibió como «buen padre y lo sigue siendo». «Me sentía querido y ese amor me ayudó a hacer más esfuerzo por aprender rápido el catalán y el castellano», explica.
Con gratitud Mn. Nganizi  expresa su agradecimiento a la archidiócesis de Barcelona que me ha recibido ya la diócesis de Ruhengeri (Ruanda) que la ha enviado, así como a los respectivos obispos que lo han hecho posible. «Los sacerdotes trabajamos en comunión con los obispos y nos envían a donde la Iglesia necesita nuestra colaboración. Agradezco su decisión de dejarme aquí en Barcelona. Me siento feliz. Creo que es la voluntad de Dios», añade.
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