Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret celebran el 150 aniversario de su fundación

El papa Francisco envía un mensaje animando a las religiosas de Nazaret a seguir siendo «fieles al legado de Sant Josep Manyanet

Fotografías: A. Codinach

«Celebramos que el sueño gestado en el corazón de Sant Josep Manyanet es hoy en el corazón del mundo una realidad que vivimos proyectados hacia el futuro». Con estas palabras, una hermana de las Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret, Mercè Casamor, agradecía los ciento cincuenta años de historia de la congregación fundada por Sant Josep Manyanet. Lo hizo con una mirada clara hacia el futuro, en la moción de entrada de la celebración con motivo del aniversario de la fundación.

La basílica de la Sagrada Familia acogió la misa de acción de gracias que contó con la presencia de las religiosas, así como de las familias, profesores, alumnos y exalumnos de las escuelas que llevan el ADN de las Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. La misa, que se siguió por streaming en todo el mundo donde está presente la congregación, fue presidida por el arzobispo de Barcelona, ​​Card. Juan José Omella.

Un carisma nacido del misterio de la encarnación

Fue el 28 de junio de 1874 en Talarn (Lleida) cuando la congregación fue fundada por Sant Josep Manyanet Vives, con el carisma de «seguir y anunciar a Cristo en el misterio de Nazaret», y como misión específica la formación cristiana de familias mediante la educación católica de niños y jóvenes. Este carisma, que se ha mantenido hasta el día de hoy, lo subrayó Mercè Casamor, religiosa de la Comunidad de la Escuela de Sant Andreu de Badalona, ​​destacando cómo «toda gran historia se fundamenta en los pequeños detalles y todo viaje depende más de la mirada que uno lleva que del lugar al que se va». Tal y como dijo, «los grandes cambios nacen de algo tan frágil como contemplar amando y amar el misterio de la encarnación».

María del Mar Sánchez aseguró que «el legado de Nazaret perdura en cada alumno que ha sido empoderado por el conocimiento, en cada misión enriquecida por la presencia de la comunidad de las hermanas y su entrega incondicional, y en cada corazón tocado por la gracia y dedicación incansable de quienes nos han precedido y por las que, generación tras generación, mantienen vivo el carisma de Nazaret». Señaló cómo este legado de Sant Josep Manyanet se ha extendido por todo el mundo, estableciéndose actualmente en Europa, América, África y el Pacífico. Una «historia tejida por todos los que a lo largo de 150 años han construido la entraña de su esencia: hogar, familia, crecimiento, sencillez, alegría», añadió.

Nazaret: silencio, familia y trabajo

El cardenal Omella felicitó a las religiosas por el aniversario de la fundación que, según informó, coincide también con el 125 aniversario del Colegio Virgen de los Ángeles y el 20 aniversario de la canonización de Sant Josep Manyanet.

«¿Qué nos enseña este carisma de Nazaret?» El arzobispo de Barcelona centró la homilía en responder esta pregunta, a partir de las palabras del propio San Juan Pablo II en una misa celebrada en Nazaret. De entrada, hizo referencia al «silencio» porque «en el silencio nos abrimos a la escucha y al encuentro del otro, en vez de encerrarnos en nosotros mismos». En segundo lugar, Omella mencionó la «vida familiar» y, señalando una imagen de la Sagrada Familia de Nazaret presente sobre el altar, destacó «la unión, la comunión y el cariño expresados en ella». «Estos son los valores que las hermanas transmiten y apoyan en la vida familiar, para que en medio de las dificultades puedan superar los retos y seguir amándose», dijo.

Por último, mencionó el «trabajo», que «se acoge y enseña». Destacó precisamente cómo el trabajo de las religiosas en las escuelas transmite el futuro de una profesión, pero entre todo ello, el cardenal destacó que también transmite cómo «abrir los corazones a la fe».

Finalmente, el cardenal Omella recogió estos tres pilares bajo la «oración», para «fortalecer el espíritu, la fe y la esperanza», la «humildad», para estar al servicio de los demás, la «caridad», como signo de amor y verdad, y «la alegría». El arzobispo exhortó a «mirar hacia el futuro para seguir transmitiendo este legado».

Una semilla viva para los próximos 150 años

Antes de cerrar la celebración, la Madre General de la congregación, Montserrat del Pozo, intervino para agradecer la asistencia de todos los presentes y despedir a todos y todas con emoción por la magnitud de tantos años y de la celebración. Con el templo gaudiniano como escenario, hizo un símil con la historia de la misma congregación: «un recorrido que, como ese mismo templo, ha sido moldeado por los signos de los tiempos y, sin embargo, permanece fiel al visionario espíritu de nuestro fundador Sant Josep Manyanet», dijo.

«Miremos con gratitud nuestro pasado, con amor nuestro presente y con esperanza nuestro futuro del que todos los de hoy nos sentimos responsables», invitó a los presentes Montserrat del Pozo. La madre general agradeció una vez más la participación de todos en la celebración y especialmente su «compromiso», gracias al cual, «la semilla de los próximos 150 años ya está plantada con todos los que ya estáis aquí». «Muchas gracias por hacer posible que Nazaret pueda crecer y estar aquí», dijo.

Mensaje del Papa

El papa Francisco finalizó la celebración a través de un mensaje dirigido por el nuncio apostólico al cardenal Omella. El párroco de la parroquia de la Sagrada Familia, Mn. Josep Maria Turull, fue el encargado de leer la carta, en la que se expresaba el empeño por parte del papa Francisco a las religiosas de Nazaret de seguir siendo «fieles al legado de Sant Josep Manyanet» y el deseo de que «crezcan en su identificación con la voluntad de Dios y propaguen con renovado entusiasmo una extensa labor apostólica por llevar la alegría del Evangelio a los distintos espacios de la sociedad».

¿Te ha interesado este contenido? Suscríbete a nuestro boletín electrónico. Cada semana, la actualidad de la Iglesia diocesana en tu correo.

Te interesará ...