La Casa de Espiritualidad de Tiana ha sido un año más el lugar de encuentro para los Ejercicios Espirituales del grupo de diáconos permanentes de la archidiócesis de Barcelona. Este año el obispo auxiliar, Mons.Javier Vilanova y Pellisa ha sido el encargado de dirigir las reflexiones, partiendo de los ejercicios de San Ignacio de Loyola. El encuentro tuvo lugar del viernes 13 al domingo 15 de septiembre y asistieron veintisiete diáconos acompañados de sus esposas.
La estancia combinó momentos de reflexión con las charlas del obispo Vilanova; de oración, tanto individual como comunitaria; de celebración y también de fraternidad. Tal y como explica el responsable de la Delegación para la formación y acompañamiento de los Diáconos, Mn. Josep Vidal, «este encuentro pone en marcha el nuevo curso y da rumbo a nuestra vida espiritual y de acción comunitaria y también individual para seguir con la misión pastoral de cada uno».
El primer día Mons. Javier Vilanova contextualizó los ejercicios con el propósito inicial de «volver al primer amor y afinar y confirmar el camino por el que caminamos, para saber que es éste el auténtico». El obispo aseguró que el objetivo de este encuentro, «no es contentar el alma sino interpelarse por descubrir lo que Dios quiere de nosotros, siendo valientes y teniendo coraje». En este sentido, destacó cómo «Dios se detiene cuando ve la fe y ve la convicción» de las personas que han sido llamadas a la misión, como los apóstoles». Haciendo un símil entre los apóstoles y los diáconos, invitó a los diáconos presentes a vivir con fe y convicción su misión.
Para llegar al verdadero «camino hacia el Señor», Mons. Vilanova insistió en el agradecimiento hacia Dios. «Tenemos que estar dispuestos y con el corazón agradecido– los alentó -. Siendo consciente de la dificultad, expuso las tres actitudes a las que debe estar abierto para llegar al agradecimiento sincero. Éstas son: la actitud de gracias, la de perdón y la de amar. «Estas tres actitudes, experimentadas con Dios y con los hermanos, son las que nos llevan a la gratitud», dijo.
Mons. Javier Vilanova insistió especialmente en el cuidado de los hermanos, y en la importancia de vivir la fe tanto desde el diálogo y oración con Jesús, como con la comunidad.
Aparte de las reflexiones del obispo, también intervinieron algunos diáconos explicando su testimonio y la experiencia en su ministerio. Compartieron vivencias de gozo y otras más complejas con el resto de diáconos, conciliando puntos de vista y reflexionando en torno a la situación actual que los rodea. Tal y como expone Mn. Vidal, «poder compartir y poner en común sensaciones hace más cercana la relación entre los diáconos, sintiéndose más acompañados». Entre los diáconos asistentes no faltaron los más novatos, Rafael Cervera, Manuel Garrido y Carles Rubio, nombrados el pasado mes de mayo.